Documento de trabajo 8 de marzo de 2018. Día Internacional de la Mujer en la Universidad de Chile

chicas. Es decir, reconoce que las chicas están en situación de des- ventaja frente a la educación cien- tífica cuando, por ejemplo, profeso- ras o profesores dicen: “es que a las chicas les cuesta más porque han desarrollado más su lenguaje”, “lo que pasa es que los chicos tienen mayor ventaja hacia las actividades científicas porque son de pensa- miento más concreto, más lógicos”. Entonces, ahí reconocen que hay diferencias entre hombres mujeres y es cuando los profes te dicen: “los hombres y las mujeres son distintos, las chicas maduran más rápido y los chicos sonmás niños, por eso se dis- traen más en las clases” o “lo que pasa es que las chicas están más preocupadas de pololear que de la clase, por eso se maquillan”. A esto es a lo que estamos aludiendo en el modelo amigable. Y el último mo- delo es el sensible, que es bastante contemporáneo y tiene que ver con corrientes más posmodernas. Hace alusión a que existen diferencias entre chicos y chicas en el ámbito escolar, pero que estos dos grupos no son homogéneos. Es decir, no to- das las chicas actúan igual ni todos los chicos actúan igual, sino que hay diferencias entre las chicas y hay di- ferencias entre los chicos, así como hay diferencias entre unos y otros. Teniendo en cuenta esas corrientes teóricas y estos tres modelos, em- pezamos a recoger la información. La primera parte de la información fue de carácter cuantitativa. Ahora, relatando un poco las limitaciones, cuando yo empecé a hacer esta investigación y a recoger informa- ción, a invitar a los profesores y profesoras de ciencias, de educa- ción básica y educación media, a una investigación con perspectiva de género, se generaban limitantes porque los profesores decían: “no, género, eso es de mujeres, yo no tengo nada que ver”. Y yo necesi- taba, de acuerdo al consentimiento ético y a todas las normas, que la participación fuera voluntaria. Eso ya me generaba un sesgo porque decían: “género es de mujeres, no tengo nada que ver” y otros me decían: “bueno, qué tanto, si es de educación sexual”. La propia in- vestigación te empieza a visibilizar distintas representaciones sobre la perspectiva de género, particular- mente en la educación científica. Ahí están los datos de las personas que participaron en la primera fase. Lo que yo primero quería saber, porque la investigación mostraba “Cuando yo empecé a hacer esta investigación y a recoger información, a invitar a los profesores y profesoras de ciencias, de educación básica y educación media, a una investigación con perspectiva de género, se generaban limitantes porque los profesores decían ‘no, género, eso es de mujeres, yo no tengo nada que ver’”. evidencia, era si había diferencias en las creencias de los hombres y mujeres, porque la literatura o a veces uno mismo intuye que las mujeres, por ser mujeres, somos un poco más sensibles a esta pers- pectiva crítica, al feminismo, apo- yamos más. Efectivamente, en la li- teratura hay una serie de hipótesis que suponen que puede haber rela- ciones de acuerdo al sexo, las que pueden ser más vinculantes entre mujer y mujer, entre los profesores hombres que atienden más a las chicas cuando están en una edad más adolescente, o que cualquiera -independiente que sea hombre o mujer- atiende con preferencia a los estudiantes varones. Había distintas ideas de acuerdo a la literatura y a un cuestionario de identificación que se ajustó según varias creencias, pero lo impor- tante de la investigación es que los números nos daban un diagnóstico muy general y no nos explicaban a fondo el fenómeno. Por eso entra- mos a hacer un trabajo más de te- rreno, más cualitativo, que consis- tió en un estudio de caso porque no era suficiente con lo que nos daba el cuestionario. Había muchas co- sas que queríamos seguir profundi- zando y ese trabajo en terreno con- llevaba una observación de clases. Entonces, hacíamos una entrevista en profundidad con los profesores participantes, luego los observába- mos en sus clases, la que quisiera, cuánto quisiera, con el curso que 54 “Salud y educación: la Chile reflexiona en torno al sexismo cotidiano”

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