Debate Universitario N°18 - Universidad de Chile
-El próximo año se renueva el Senado por completo. ¿Qué se espera de este recam- bio de Senadores? Vivimos un periodo que no es sencillo en materia de participación, no sólo en el caso del Senado Universitario. Si uno mira, por ejemplo, las elecciones del 19 de noviembre pasado, la participación fue, en estricto rigor, baja. Por alguna razón en la sociedad chilena la participación en procesos eleccionarios es muy baja. Eso nos afecta a nosotros, pero en realidad afecta al país completo. Nuestra idea es que conectándonos con las facultades, dando a conocer mejor lo que ha sido la labor del Senado, sus logros, también sus deficiencias, yo creo que podemos con- tribuir a que esa situación mejore. Hay que revisar lo que pasa en la Chile. Hace poco fueron las elecciones de la FECh y prác- ticamente tuvieron que extenderlas un día para tener un cuórummínimo del 40%. Tam- bién pasa que hay profesores que tienen medio voto o un cuarto de voto, y para un profesor con poco derecho a voto es com- plicado votar, no sólo por razones prácticas sino también por razones que apuntan a cuestiones de cómo se conceptualizan los derechos por parte de ellos. -También es complejo que surjan candi- datos, ¿a qué se debe? Es otra dificultad importante, porque en el fondo es una labor costosa. Los Senadores no tenemos ninguna retribución que no sea nuestra propia conciencia del cumplimiento con las obligaciones que derivan de nues- tro compromiso con la Universidad. Enton- ces, evidentemente cualquier persona que evalúe su accionar en término de costos y beneficios materiales, no va a querer entrar, porque desde ese punto de vista economi- cista o puramente materialista, entrar es un pésimo negocio. La pregunta es por qué cuesta que las per- sonas lo hagan, y quizás tenga que ver con que estar en el Senado, particularmente para los profesores, puede significar dedi- car horas destinadas a la docencia y la inves- tigación durante 4 y hasta 8 años; para los estudiantes, parte del tiempo destinado al estudio o a las actividades sociales, deporti- vas, culturales; y para los funcionarios, tiem- po del ejercicio de su oficio o profesión. Sin embargo, existe una ganancia de otra natu- raleza, no material, a mi juicio muy impor- tante, para quien se integra a este órgano, y que no tiene parangón en la universidad. -¿Qué gana un académico, funcionario o estudiante al ser parte del Senado Uni- versitario? En el fondo, lo que está detrás es si quere- mos ser ciudadanos universitarios y cuáles son las obligaciones asociadas al ejercicio de la ciudadanía universitaria. Si entende- mos a la Universidad como una comuni- dad, podemos fácilmente entender que sus miembros quieran comprometerse en su conducción y estén dispuestos a hacer este tipo de sacrificios durante cierto periodo por el compromiso y el cariño que se le tie- ne, y porque uno quiere que vaya siempre mejorando y aproximándose a cierto ideal. Participar del Senado Universitario permite conocer la Universidad en su diversidad, su complejidad; derribar prejuicios; dialogar entre estamentos en pos de un objetivo común; conocer las materias que afectan a académicos, estudiantes y funcionarios; los problemas y los logros de las distintas uni- dades académicas, así como el modo espe- cífico en que ellas conciben la labor univer- sitaria; descubrir otros modos de razonar, de aproximarse a los problemas institucionales, distintos a aquellos en que hemos sido for- mados o que se desprenden de nuestras disciplinas. El Senado Universitario es, en este sentido, una especie de escuela sobre la vida universitaria. En mi caso particular, tengo claro que estos años me han permi- tido tener una conciencia mucho más aca- bada de lo que es y de lo que significa esta Universidad. Parafraseando la frase sobre la guerra y los militares, diría que la conducción de la Univer- sidad de Chile es algo demasiado importante para dejárselo solo a los expertos en adminis- tración y gestión universitaria. Los grandes rectores de nuestra Universidad han venido de los más distintos campos del saber: Bello, de las humanidades; Domeyko, de las ciencias naturales; Gómez Millas, de la pedagogía; Ju- venal Hernández, del derecho. Sé que no siempre es fácil hablar en estos términos en la época actual, en que prima una aproximación más bien cínica a lo pú- blico, en que el compromiso con la cosa pú- blica es visto con desconfianza, porque se piensa que todos nos movemos solo por in- tereses particulares. No obstante, creo que desarrollar una mayor conciencia de nuestro lugar y nuestra misión como universitarios, participar en la discusión y la conducción de la universidad, es una tarea hermosa, forma- tiva y necesaria para mantener nuestra for- ma de gobierno colegiado que es expresión de la ciudadanía universitaria La plenaria del Senado Universitario, que sesiona cada jueves, está compuesta por 37 miembros: 27 académicos, 7 estudiantes y 2 funcionarios. Además, la integra el Rector, quien la preside. 2018: Elecciones del Senado Universitario 12
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