Debate Universitario N°18 - Universidad de Chile

de estudio, simplemente se orientaron de acuerdo a normas que estaba estableciendo la Reforma”, aclara. Alfredo Jadresic logró mayor participación tirestamental a nivel estructural dentro de la Facultad de Medicina, pero también en su forma más cotidiana. Atrás dejó la imagen de una autoridad inalcanzable para el resto de la comunidad. “Los funcionarios llegaban a la hora que se les ocurriera a conversar conmigo. Yo no quería otra cosa que cono- cerlos “, relata. Los logros obtenidos por la Reforma Univer- sitaria se proyectan hasta la actualidad, sien- do clave en el concepto de U. de Chile que se ha construido. “Es absolutamente evidente que la Reforma ha entrado en la conciencia muy profunda de los universitarios”, afirma. El próximo año la llamada Reforma Univer- sitaria del ‘68 cumple medio siglo. Protago- nista de esta experiencia señera, el Prof. Ja- dresic se mantiene atento a las discusiones actuales. Respecto a educación superior, destaca lo que está ocurriendo en términos de gratuidad, argumentando la necesidad de defender la educación como un derecho humano e irrestricto, que no esté limitado por la competencia o las ventajas del dine- ro. “No tendremos nunca una sociedad que realmente pueda llamarse ecuánime si no se supera esto”, concluye La estricta formación católica que Alfredo Jadresic recibió durante sus primeros años fue fundamental en su decisión de tomar un camino diferente. “No ir a misa es un pe- cado mortal”, le decían. La idea de ver a su madre -que incumplía esa “regla sagrada”- quemándose en el infierno, lo atormentaba constantemente, lo que produjo que expe- rimentara un temprano rechazo por este modo de ver las cosas. “Tuve una crisis a los 13 o 14 años. Yo no puedo aceptar esto, dije”. Es así como la educación laica y estatal fue al rescate de sus deseos. Fue en el Internado Nacional Barros Arana donde encontró su “ubicación en el plano intelectual”, lo que gracias a la enorme influencia de muchos de sus profesores le permitió acercarse al hu- manismo laico que ha mantenido siempre. Si este establecimiento le dio un impulso en su juventud, la U. de Chile fue el punto de no retorno. Ahí encontró “su propio lugar”, dice, donde se abrió al contacto con sus in- tereses culturales y con personalidades que no pertenecían a su facultad, como Alfonso Leng, destacado compositor y odontólogo chileno, quien le permitió ingresar al círculo de amigos de Pablo Neruda. “La Universidad me abrió camino por otros lados, fuera de lo que era mi trabajo académico en la medici- na”, cuenta. La Universidad es más que su dimensión docente. No sólo formó a un destacado mé- dico, también descubrió a un atleta. Con su noveno lugar en la Olimpiada de Londres 1948 y como campeón Sudamericano de salto alto (1947), nadie hubiese imaginado que hasta segundo año de Medicina fue- ra un joven más bien sedentario. Ese año hubo una Olimpiada en la Escuela y “todos tenían la obligación de participar”, le dijo un compañero encargado de ese asunto. Alfre- do Jadresic ganó su competencia debut en salto alto y cimentó sus futuros logros inter- nacionales. Han transcurrido 70 años desde su hazaña atlética sudamericana. El tiempo no se de- tiene, aunque la altura física que lo ayudó a triunfar en el deporte sigue intacta, repo- sando en uno de los sillones de su acogedor departamento con vista directa al Cerro San Cristóbal. Líder reformista El tramo final de la década del 60’ fue un pe- riodo de grandes cambios para la Universi- dad de Chile, que hizo eco del movimiento social que imperaba en las calles y en otras instituciones de educación superior. La Chile no era la misma y requería mayor incidencia en los problemas del país, ade- más de una nueva estructura basada en departamentos en lugar del sistema de cá- tedras, y mayor participación de sus miem- bros, entre otras necesarias modificaciones que Alfredo Jadresic en calidad de Decano (1968 -1973) lideró al interior de la Facultad de Medicina. Experimentaba una nueva faceta: ser pro- tagonista de una transformación histórica para la Universidad, enmarcada dentro de la llamada Reforma Universitaria. “Nosotros nos embarcamos de inmediato en la Refor- ma. La claridad de lo que se planteaba como proyecto, desde el comienzo, lo compartió todo el mundo. Yo no tuve nunca un proble- ma en su implantación dentro de la Facul- tad”, asegura. Esta condición favorable se vinculó a un ac- tuar reformista previo al 68’. Un año antes “la asociación de médicos de la U. de Chile había llamado a analizar la estructura de la Universidad, la carreras académicas y otras dimensiones más”. “Cuando en junio llega el acuerdo con el Rector, nosotros ya estábamos en el tema, y los trabajos que se estaban haciendo a nivel de estudiantes y académicos en sus respectivas jornadas La Plaza de la Reforma era el espacio de acceso al Hospital José Joaquín Aguirre. El Decano Jadresic da cuenta del curso de la Reforma en asamblea a toda la comunidad de la Facultad de Medicina. 14

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