Debate Universitario N°19 - Universidad de Chile

Este 2018 se conmemoran hitos significativos para la historia mundial de los movimientos universitarios, como son el “Grito de Córdova” y la “Reforma del ‘68”. El primero, localizado en un punto específico del mapa a inicios del siglo XX, adelantó el reclamo juvenil contra el sistema establecido, que 50 años más tarde trascendería a todos los niveles de la sociedad y se replicaría en una serie de países incluido el nuestro, con diferentes resultados. “Existían cátedras en la cuales el jefe era un verdadero dictadorcillo, hacía y deshacía lo que quería, determinaba qué se enseñaba, cómo y quién lo enseñaba y no había ningu- na participación del resto”, relata la Prof. Inés Pepper, estudiante en los años ‘60 de la Facul- tad de Medicina de la U. de Chile, hoy acadé- mica del Depto. de Tecnología Médica y Sena- dora Universitaria. “Amí me pareció obvio que las cosas tenían que cambiar, no necesitaba un gran trasfondo teórico para darme cuenta que lo que pasaba era injusto”, afirma. Para el Senador Universitario Prof. Pablo Oyarzún el objetivo de la reforma universitaria era terminar con “sistemas de prerrogativas y privilegios esta- blecidos, escasamente justificados”, que impedían a laUniversidadmirar su contexto. La llamada Reforma del ‘68 en Chile, que en- cuentra su insignia en el recordado levanta- miento de los estudiantes de la U. Católica y su cartel “Chileno, El Mercurio miente”, venía gestándose con bastante anterioridad en la U. de Chile, sin mayores resistencias. En 1966 la Federación de Estudiantes da el puntapié inicial al proceso con una Convención que declara: “El hombre de cualquier lugar de la Tierra presencia la desintegración de una so- ciedad decadente y ve acercarse la posibilidad de otra nueva, más digna y más humana para él. La Universidad, órgano social íntimamente vinculado a este proceso, debe ser instrumen- to de vital importancia para promover el paso de la vieja a la nueva sociedad”. Respecto al reformismo de los ’60 a nivel mun- dial, los analistas plantean que si en algunos casos apuntaban a demandas estudiantiles, terminaban por desbordarlas. Víctor Muñoz Tamayo, Doctor en Estudios Latinoamerica- nos que ha profundizado en la juventud como actor de procesos sociales del siglo XX, indi- ca que se buscaba la formación de personas para construir una nueva sociedad. “No podía la Universidad permanecer inalterada ante un país que debía cambiar sus propias estructu- ras, con miras a una real independencia eco- nómica y un real desarrollo democrático. Esa era la perspectiva”, sostiene. “Para mí la reforma fue un cambio de la noche a la mañana y fue uno de los eventos más im- portantes de mi vida. Pasé de ser un individuo, a pensar en los demás”, expresa la Prof. Inés Pepper, al centro en la imagen. Para el Prof. Pablo Oyarzún, “no hay que dejar de reconocer a la universidad con sus caracte- rísticas particulares: ser un cuerpo deliberante y un lugar donde se cultiva el conocimiento. Todos los que participan en ella contribuyen a eso, hay que reconocerlo y no generar prerrogativas”. Imagen: Mayo del 68 en París. Cuando los jóvenes intentaron cambiar el mundo Por Claudia Montecinos y Rocío Villalobos 11

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