Debate Universitario N°19 - Universidad de Chile
“Seamos realistas, pidamos lo imposible” Mayo del ’68 en París fue el resultado de complejos procesos sociales, fruto de un contexto remecido por las guerras, los cam- bios culturales y un creciente consumismo instaurado en las sociedades occidentales y no se limitó a las jornadas de protestas que realizadas en la capital francesa. Bajo el lema “seamos realistas, pidamos lo imposible”, los estudiantes exigían autono- mía universitaria, universidad como centro de discusión de la sociedad, presencia y libre expresión de minorías, educación gratuita y abierta a todos, participación igualitaria de académicos y estudiantes, extensión, fin a exámenes y concursos, y evaluación de los modelos de enseñanza. La respuesta de las autoridades fue una fuer- te represión policial, que a su vez generó la movilización de los obreros franceses y una reverberación a escala mundial. En medio de la crisis, el Presidente Charles De Gaulle con- vocó a un referendo sobre la continuidad de su mandato, que ganó gracias al temor de los electores, espantados por la violencia vivida en mayo y los actos revolucionarios de los estudiantes. Sin embargo, el respaldo duró poco y dimitió en abril de 1969. Para el cientista político y sociólogo francés, Olivier Fillieule, “no fue una revolución, por- que el poder siguió en su sitio, pero sí tuvo una repercusión revolucionaria en el plano de las costumbres. Sus consecuencias llegan hasta nuestros días”, afirma. Motivados por un descontento global frente a las manifestaciones de poder de los go- biernos, estudiantes se levantaron también en Estados Unidos, Polonia, Checoslovaquia, Yugoslavia, Brasil, Chile y México. El grito de América Latina Fabio Moraga, investigador asociado de la U. Nacional Autónoma deMéxico, especialista en historia política e intelectual de Latinoamérica, afirma que “la reforma chilena de 1968 estuvo en el periodo de mayor avance de las luchas sociales y políticas por democratizar el conjun- to de la sociedad, proceso que se vio abrupta y violentamente interrumpido por el Golpe de Estado de 1973”, señala. Otro ejemplo de la represión que sufrió el movimiento reformista fue el ‘68 mexicano, que tuvo un sangriento e impune corolario, con la matanza de un número aún indefinido de personas en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968. Com- puesta por profesores, intelectuales, amas de casa, obreros y profesionales, la moviliza- ción buscaba la liberación de presos políticos y el fin del autoritarismo. “No se reclamaban cuestiones sobre una reforma universitaria. Aunque hubieran tenido críticas, se trataba de unmovimiento por la democratización del país”, precisa Víctor Muñoz. Adelantándose en 50 años al clamor latino- americano frente al autoritarismo oligarca, en 1918 en Argentina, por primera vez los universitarios se levantaron para exigir una transformación del vínculo de la universi- dad con la sociedad civil. “Son esas cosas curiosas con los movimientos universitarios, que mantienen una suerte de memoria his- tórica que se recupera cada cierto tiempo”, dice el Prof. Pablo Oyarzún. El Grito de Córdoba, marcado por la Primera Guerra mundial, la revolución rusa y el des- crédito del capitalismo como única forma de organización de la producción y la eco- nomía, significó para sus contemporáneos una crisis de la civilización occidental. Se origina en 1917, cuando los estudiantes de la U. de Córdoba exigieron la revocación de medidas académicas que consideraban retrógradas. Frente a la respuesta negativa, llamaron a una huelga general, que se ex- tendió a toda la universidad y atravesó sus “Las conmemoraciones de estos movimientos se dan en un momento en que el país nuevamente se está haciendo preguntas en relación a la vin- culación entre la política y la sociedad”, sostiene Víctor Muñoz. “La U. de Chile debe hacerse hoy la pregunta por la ‘democratización social’, que consiste en la formación de los ciudadanos para el ejercicio del poder en todos los niveles”, plantea Fabio Moraga. Imagen: Reforma en la U. de Chile. “El grito de Córdoba, que en 1918 inició los cambios de la universidad latinoamericana habían ocurrido cincuenta años antes del mo- vimiento francés. A pesar del tiempo transcu- rrido las banderas de la Reforma Universitaria seguían vigentes”, indica Jorge Las Heras. paredes. En 1918, se convocó a elecciones de rector y, en oposición al movimiento so- cial, fue electo el candidato respaldado por el obispado y la elite conservadora, lo que despertó violentas manifestaciones estu- diantiles. En su Manifiesto Liminar, publicado en la Gaceta Universitaria el 21 de junio de 1918, la Federación Universitaria de Córdoba ins- taló conceptos como la autonomía universi- taria, el cogobierno –donde los estudiantes participaran en la gestión de la universidad- y la extensión universitaria. En suma, exigían que la institución saliera de las aulas y asu- miera un rol social. El Prof. Jorge las Heras, médico titulado en la U. Nacional de Córdoba e investigador de los movimientos reformistas, opina que “los gran- des procesos revolucionarios de la historia raramente han tenido a los estudiantes como protagonistas. Creo que esto realmente ocu- rrió con el movimiento cordobés (…), a pesar de que los estudiantes sobredimensionaron su propia capacidad de acción, les abrieron las puertas de la Universidad a los nuevos vientos que soplaban en el país, loque luego se exten- dió al resto de América Latina” 12
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