Proyectos estudiantiles 2019-2020
8 Libro Premio Azul 2019 - 2020 Palabras Sonia Pérez Tello Vicerrectora de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios (VAEC) L a Universidad de Chile necesita la participación estudiantil como un pilar de construcción y decisión para orientar qué es lo que tiene que hacer y qué tipo de conocimientos debe entregar. No puede avanzar si no es también atendiendo las necesidades de las generaciones que van entrando, las que a través de sus acciones impulsan la creación de nuevas formas de aprendizaje e interacción. El desafío está en abrir espacios de diálogo sin institucionalizarlos; es decir, que reconozcan los lenguajes juveniles en todas sus diversidades para conocer cuáles son esos sentidos comunes y compartidos de lo que significa ser estudiante de esta Universidad. Ser parte de un grupo que representa tus ideales e intereses es fundamental para el desarrollo humano, entendido no solamente desde el bienestar, sino que también acogiendo los conflictos por los que atraviesan las y los jóvenes, algunos muy potentes y existenciales, pero trascendentales para la toma de conciencia social. Por otro lado, es importante considerar que esas instancias de diálogo no deben hacer una distinción entre las problemáticas internas y externas a la Institución, puesto que los límites están muy abiertos y son permeables. Lo que ocurre actualmente con el estallido social, la pandemia, el aprender a comunicarnos sin mirarnos cara a cara, son justamente procesos que están dentro y fuera, que son parte del aprendizaje y construcción conjunta del conocimiento. Retomando la idea inicial, la Universidad de Chile necesita la participación como un espacio de toma de conciencia para la actualización de su función, en la medida que, siendo pública, se reconoce al estudiantado no solo en ese rol, sino que como un sujeto social que con sus diferencias y contextos hace que los problemas que se viven “afuera” converjan en los procesos educativos. Por último, yo creo que en esas acciones hay aprendizajes maravillosos, y no se puede perder ese capital formativo, porque son instancias para que las y los jóvenes levanten sus iniciativas y den rienda a sueños. Por lo tanto, es fundamental recuperar y fomentar los espacios de diálogo, extensión e integración en esas experiencias.
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