Proyectos estudiantiles 2019-2020

11 Área de Proyectos Estudiantiles - DIRBDE E ntre las áreas que conforman la Dirección de Bienestar y Desarrollo Estudiantil se encuentra la Unidad Artística y Cultural que, en su línea de proyectos estudiantiles, tiene como desafío detectar cuáles son los intereses de las y los jóvenes con el objetivo de apoyar y responder a las distintas necesidades que surjan desde la participación. Dentro de la Unidad se alberga el fondo concursable Premio Azul a la Creatividad Estudiantil que financia iniciativas gestionadas por estudiantes de pregrado de la U. de Chile, prevaleciendo aquellas cuyo objetivo transversal sea aportar desde un enfoque comunitario e interdisciplinario. Por otra parte, se encuentra el apoyo en el proceso de difusión, postulación y selección del Fondo de Desarrollo Institucional (FDI), perteneciente al Ministerio de Educación. Tania Báez Cáceres , académica del Departamento de Estudios Pedagógicos de la Facultad de Filosofía y Humanidades y coordinadora de la Unidad Artística y Cultural de la DIRBDE, destacó que si bien la formulación de proyectos es una acción que está fuertemente instalada, actualmente hay muchos ámbitos de la formación académica en la que no está incorporada, lo cual es importante para que el estudiantado pueda proponer sus iniciativas. “Creemos que la formulación de proyectos es un ámbito que, desde las distintas profesionalidades, debiera trabajarse, dado que en la actualidad, son muchas las áreas en que se hace necesario concursar por fondos públicos o privados como forma de financiamiento para distintas iniciativas, y todas pasan por el filtro de una correcta postulación, lo que constituye un aprendizaje técnico”. Esto último ha instado a reforzar la línea formativa del Área desde el espacio extracurricular, permitiendo a las y los jóvenes desarrollar sus propuestas en la clave adecuada para levantar un proyecto. A su vez, se ha abierto el desafío de promover una enseñanza transversal en estas materias y brindar herramientas prácticas que fortalezcan a las organizaciones, con el objetivo de que la participación estudiantil perdure en el tiempo. Complementariamente, Pamela Díaz-Romero Monreal, socióloga de profesión y directora de Bienestar y Desarrollo Estudiantil (DIRBDE), relevó la importancia de fomentar este tipo de espacios y destacó las dinámicas de articulación, discusión y colaboración que se dan en los equipos. Sin duda, algo que trasciende lo formativo, puesto que son experiencias que aportan en ámbitos de la vida personal y social, incluso en contextos tan adversos como un confinamiento. Este es un espacio de certeza y de construcción colectiva independiente de las dificultades de la implementación o adaptación a nuevos contextos. Cuando se trata de proyectos asociados a concursos tendemos a pensar que el fin es ganarse el fondo y que la evaluación es en función del resultado, pero va más allá de eso. En el caso de estos proyectos hay un componente de voluntariado en donde las y los estudiantes entran por convicción, se ordenan en torno a un tema y comparten una motivación común . “ “

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