Proyectos estudiantiles 2019-2020

u organizaciones articuladas y motivadas por una causa común, en formatos menos estructurados y más diversos, en donde el vínculo con la comunidad es latente y la respuesta a la contingencia social se reproduce desde distintos lugares, experiencias y saberes. Sin embargo, para efectos de este libro la participación vamás allá del concepto, ya que el relato se construye a partir de las propias experiencias y reflexiones de estudiantes que integran proyectos, quienes se organizan voluntariamente con sus convicciones y sueños, cuestión que les impulsa a postular en fondos concursables para poder financiar sus iniciativas. Para la vicerrectora de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios (VAEC), Sonia Pérez Tello, psicóloga de la U. de Chile, Magíster en Psicología Escolar y Doctora en Psicología Social, la participación es comprendida como: “un proceso de desarrollo formativo que debiera darse en todas las instituciones educativas, permitiendo la representación de las ideas e intereses de las y los jóvenes en los espacios de toma de decisiones. En ese sentido, adquiere un valor político necesario para la construcción democrática” (Tello Pérez, 2021). H ablar sobre participación estudiantil supone un abanico amplio de interpretaciones, puesto que se puede analizar desde diferentes formas y enfoques debido a su noción multidimensional. En términos muy generales, “se asume como un ejercicio que considera la capacidad con la que cuentan los sujetos para involucrarse voluntariamente e incidir en el entramado social del que forman parte”(Escobar & Pezo, 2019). Por otra lado, y considerando el interés del concepto como objeto de estudio desde diversas perspectivas, pero principalmente desde la esfera más política o institucionalizada, es posible advertir que “la falta de protagonismo en los espacios políticos formales, se contrasta con nuevas acciones y maneras de participar de la juventud en organizaciones que se conforman en torno a intereses; u otros espacios de asociatividad juvenil” (Duarte & Álvarez, 2016). Es decir, las juventudes cuestionan las congruencias de las diversas instituciones sociales, construyendo demandas que buscan mejorar las problemáticas que les afectan. Así, por ejemplo, en el contexto chileno fueron las y los jóvenes quienes se organizaron y lucharon por causas tan relevantes como el movimiento estudiantil 2006/2011, movimiento feminista 2018 y el reciente estallido social de octubre 2019 (Escobar, Injuv: 9na Encuesta Nacional de la Juventud). “La participación juvenil tiende a desplegarse en aquellos procesos que les involucran” (Duarte &Álvarez, 2016), lo que se refleja en voluntariados Participación más allá del concepto 24 Capítulo 1 | Participación y Organización Estudiantil

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