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Elección de rector en la U
Un proceso en marcha

Se inicia la cuenta regresiva para determinar democráticamente quién será la máxima autoridad universitaria en los próximos cuatro años. Con ello, comienza también un trascendente tiempo de reflexión y debate sobre el futuro de la Casa de Bello. Algunos académicos con derecho a voto explicaron a U-Noticias la trascendencia de este proceso y qué visión tienen del mismo.

El próximo 15 de mayo los académicos de la Universidad de Chile serán los protagonistas de una importante misión. Ese día, los docentes están convocados a definir en las urnas el nombre de la persona que guiará esta Corporación por los cuatro años siguientes, todo, en el marco de un nuevo proceso de votación.

La convocatoria a elección, y por ende a los candidatos, dio la partida a esta trascendental consulta académica, la que, más allá de los resultados, es valorada por la comunidad universitaria como una gran oportunidad para debatir sobre la marcha de la Universidad, los logros alcanzados y los desafíos institucionales en el contexto actual. Además, la instancia adquiere valor en si misma por el sólo hecho de mantener a firme e inalterable su tradición democrática.

La elección que se realizará el próximo 15 de mayo será el cuarto proceso electoral interno luego del retorno de la democracia al país. Y como en cualquiera de estos procesos, el entusiasmo preelectoral

Prof. Roberto Nahum, opina que el proceso lleva a “repensar qué es la Universidad y cuáles son los objetivos que guían su acción”.
ya se hace sentir en el plantel, aunque todavía la plantilla de candidatos que se presentarán en esta oportunidad no estará formalmente definida sino hasta el 30 de abril.

En todo caso, la máxima autoridad actual de esta casa de estudios, el Prof. Luis Riveros -quien en la elección pasada obtuvo el 65 por ciento de los votos- ya anunció su repostulación al cargo para un segundo período. Lo hizo en el marco de una ceremonia en la que fue proclamado por un grupo de sus pares de distintas facultades.

“Si hay que seguir trabajando para encabezar lo que se ha estado haciendo y si no hay -como yo creo- proyectos viables que efectivamente encaminen a la institución por donde yo creo hay que encaminarla, por cierto que estoy dispuesto a ser Rector de la Universidad de Chile”, manifestó el Prof. Riveros en dicha ocasión.

La lista de candidatos, además, hasta ahora, está compuesta por el académico de la Facultad de Cs. Físicas y Matemáticas, Prof. Víctor Pérez, y el académico de la Facultad de Ciencias Veterinarias Prof. Iñigo Díaz.

Ante la proximidad de esta nueva consulta académica, profesores de distintas facultades de la Universidad dieron a conocer el significado que le asignan a este proceso; la relevancia nacional que cobra; y por sobre todo, respecto a los logros y temas que necesariamente deberían aflorar en este período de debate.


Una instancia para debatir y escuchar


Prof. Osvaldo Sunkel.
Para el director del Instituto de Asuntos Públicos, Prof. Osvaldo Sunkel, esta nueva elección ofrece a todos los académicos la posibilidad de evaluar la marcha que ha tenido la Universidad para, desde ahí, apreciar al plantel en su contexto nacional y reflexionar sobre las prioridades y énfasis que demanda ajustarse a los cambios del país, el mundo globalizado y el tecnológico.

En esa línea, el profesor de derecho procesal, ex decano de la Facultad y ex director de la Escuela de Derecho, Prof. Roberto Nahum, opina que el proceso lleva a “repensar qué es la Universidad y cuáles

La elección de rector -a juicio de los académicos- es una instancia que mantiene vigencia y relevancia nacional, porque la Universidad es un “símbolo muy fuerte” que, a pesar de sus avatares, “continúa siendo un faro” que influye en el desarrollo y en procesos que enfrentamos como nación.
son los objetivos que guían su acción”.

Para el director de la Escuela de Salud Pública, Prof. Doctor Giorgio Solimano, esta etapa preelectoral invita a conversar, pero también a escuchar. “Creo que es una responsabilidad de todos nosotros debatir, confrontar posiciones y, sobre todo, escuchar. Creo que los candidatos deben oír de una manera sensible lo que piensan los distintos representantes de la vida universitaria”. En su historia, exceptuando el período del régimen militar tras el golpe de Estado de 1973, la Universidad de Chile ha tenido más de 30 rectores, quienes ocupando su cargo han sido actores relevantes de la vida del país.


Prof. Roberto Nahum.
Una razón de ello radica en la orientación nacional que desde su fundación asumió esta casa de estudios al tener como centro de su quehacer el progreso del país y, por ende, de sus habitantes. De hecho, más de alguna vez se ha señalado que la historia de este plantel se confunde con la historia de Chile.

En ese contexto, la elección de rector -a juicio de los académicos- es una instancia que mantiene vigencia y relevancia nacional, porque la Universidad es un “símbolo muy fuerte” que, a pesar de sus avatares, “continúa siendo un faro” que influye en el desarrollo y en procesos que enfrentamos como nación.

“Creo que la Universidad está muy en el alma de este país. De hecho, en épocas difíciles ha unido en su defensa a personas de extrema derecha y extrema izquierda”, indica la Prof. Myriam Zemelman, directora del Centro de Estudios Pedagógicos de la Facultad de Filosofía y Humanidades.


Los temas en cuestión


Prof. Giorgio Solimano.
Si hay algo claro para los académicos consultados, es que la Universidad de Chile es y ha sido la mejor. Desde esa perspectiva, opinan que todos los “énfasis” hacia adelante deben estar orientados a que el plantel siga ocupando su privilegiado sitial, en un momento social, económico, político y cultural muy distinto al que la vio nacer hace más de 150 años. Así, opinan que todo lo que contribuya a avanzar en esa dirección debe estar en el centro del debate.

Para el Prof. Nahum, la Universidad siempre ha tenido un hilo conductor o una línea matriz, y a su juicio, lo que permite la elección es que se enfaticen matices de conducción. “Yo no creo que cada cuatro años la universidad se juegue su destino”, dice.

Por eso destaca que en adelante el plantel debe persistir en sus líneas matrices que son la docencia, la investigación y la extensión, remarcando la labor de perfeccionamiento de graduados a través de cursos de magíster y doctorados.

La Prof. Zemelman -quien dice percibir como “bien” la marcha del plantel y destaca como logros la mayor apertura de la universidad hacia el país y el extranjero-, agrega que quien asuma la rectoría debería intensificar los planes de desarrollo que ya tiene el plantel y también crear nuevos.


Prof. Myriam Zemelman.
El Prof. doctor Solimano opina, por su parte, que para realizar un análisis es importante considerar que en los últimos 12 años la Universidad ha debido luchar por recuperar el sitial del cual se la quiso despojar durante el gobierno militar. En ese marco, expresa que “reconociendo que se ha avanzado, hay limitaciones que necesitan ser resueltas”.

Explica que la rigidez relacionada con lo administrativo y la burocracia que se impone en el quehacer académico, limitan la tarea creativa. En esto -dice-, tiene injerencia el nivel de la conducción central. Sin embargo, plantea que es en las diferentes facultades, escuelas y departamentos de la Casa de Bello donde debe producirse el mayor cambio con respecto a la misión que le corresponde a la Universidad.

“En cada uno de los lugares de trabajo tiene que producirse el compromiso y la transformación, y esto es algo que tendemos a olvidar. Generalmente decimos la rectoría tiene que hacer esto y olvidamos preguntarnos qué podríamos hacer nosotros...”.
“Estratégicamente, es necesario definir con claridad cuáles son los ejes y objetivos que nos deben llevar a mantener y mejorar la situación de nuestra universidad. Todos tenemos que contribuir a un trabajo integrado en este sentido”, puntualiza.

Para la Prof. Sonia Montecinos, académica del Departamento de Antropología y directora del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Ciencias Sociales, la Universidad enfrenta un dilema histórico que “tenemos que ser capaces de resolver”.

Prof. Sonia Montecinos.
“Creo que hay una profundización del neoliberalismo y, en ese sentido, estamos en una cultura que transita hacia un cambio y nosotros tenemos que ser capaces de anticiparnos a muchas de las cosas”, indica.

Esta profesora, quien destaca iniciativas como la reforma al pregrado y propuestas relacionadas a la calificación académica, plantea que un gran tema que se debiera abordar en el marco del debate y en la acción, es la renovación de los cuadros docentes para posibilitar la incorporación de gente joven de excelencia académica. En un segundo ámbito, plantea la necesidad de buscar la autonomía de la Universidad en sus fórmulas de administrarse y tender hacia una reestructuración para superar algunos problemas que enfrenta el plantel.


La elección

En el nuevo proceso electoral que vivirá la Universidad podrán participar los profesores de las tres más altas jerarquías, es decir, los titulares, asociados y asistentes. Además, están convocados los profesores adjuntos que estén evaluados, los docentes ad-honorem y los eméritos. Todos deberán tener a lo menos un año de antigüedad en la Corporación, el que se contará desde el día de la elección. En rigor, ello significa que los profesores con derecho a voto deben haber estado adscritos a la institución al 15 de mayo de 2001.

En la consulta académica de 1998, un total cercano a los 2 mil 800 profesores estaban habilitados para ejercer su voto. En esta oportunidad, la cifra exacta de participantes aún no se conoce, ya que todavía se está diseñando el padrón electoral, documento que debiera quedar listo alrededor del 10 de abril.

Según las etapas fijadas para el proceso, los candidatos a rector tienen plazo para inscribir su postulación hasta el 30 de abril a las 12 horas. El reglamento de la consulta indica que ganará la elección el candidato que obtenga la mayoría absoluta, es decir, más del 50% de los sufragios válidamente emitidos, no considerándose dentro de éstos los votos blancos, nulos o marcados. De no haber una mayoría absoluta en la primera votación, se convocará a una segunda vuelta, la que fue fijada por el consejo universitario para el 29 de mayo.

Comparado con el proceso electoral anterior, éste tendrá como particularidad el hecho de que se repostula al cargo la máxima autoridad actual del plantel. También, al parecer, habrá un menor número de candidatos que en 1998, cuando se presentaron ocho postulantes en la primera vuelta.

Físicamente, al igual que en la consulta pasada, las votaciones se realizarán en mesas habilitadas en la Casa Central. El organismo que articulará el proceso es la Junta Electoral Central, con la colaboración de las juntas electorales locales que hay en cada facultad.

Armando Roa, jefe de gabinete de la Prorrectoría y a quien le corresponde ser secretario de la Junta Electoral Central, destaca la importancia de la participación de los académicos en este proceso. “El hecho de que los profesores ejerzan su derecho a voto, de alguna manera es un signo de compromiso de los docentes con la Universidad... Una elección de la autoridad que va a dirigir el plantel y que va a establecer sus políticas, no puede serle indiferente a un académico...

“El que un profesor vote por una determinada alternativa, significa que está comprometido con la Universidad, con los problemas e inquietudes de la institución y, desde luego, con las propuestas de solución a las distintas problemáticas”, indica.


La figura del Rector

Según el reglamento de la consulta académica, los candidatos que se presenten a este alto cargo deberán cumplir con varios requisitos. En primer lugar, deberán estar en posesión de un título profesional universitario por un período no inferior a cinco años; deberán también acreditar experiencia académica y directiva de a lo menos tres años; y por último, cada candidato tendrá que estar patrocinado por una lista de a lo menos 30 académicos con derecho a voto.

Como se advierte, estos son los requisitos formales exigidos a los candidatos. Sin embargo, no cabe duda de que los académicos esperan mucho más de quien dirija esta importante Corporación por los próximos cuatro años.

Según la opinión de académicos, la persona que dirija la Universidad durante el próximo período deberá trabajar hacia adentro de la Corporación de una manera crítica, para potenciar las cualidades positivas que históricamente ha mantenido la Casa de Bello. Pero por otro lado, deberá buscar e impulsar mecanismos para enfrentar de mejor manera los desafíos que le impone al plantel la sociedad moderna.

También -según señalan los docentes- el trabajo de quien conduzca la institución deberá siempre orientarse al mejoramiento y desarrollo de ésta, aunque también destacan su rol hacia el exterior del plantel. Esto último, debido a que hay concordancia respecto a que la voz de la Universidad y, en general, lo que hace la institución en su conjunto, tiene relevancia en sí misma e influye, innegablemente, en los cursos de acción que sigue nuestro país.

Otra opinión sostiene que deberá estar a cargo de la Universidad de Chile aquella persona capaz de dialogar de igual a igual con el Gobierno para enfrentar temas como el presupuesto y el desarrollo de un plantel que por su carácter y misión es distinto a otras instituciones de la educación superior.

En este sentido, se destaca que la Corporación debe ser mirada a largo plazo y no meramente por cuatro años de rectoría. Como explica un docente, es indispensable tener como rector a una persona que tenga una visión de país y de futuro respecto de la educación y del rol que, en ese contexto, le cabe cumplir a la Universidad de Chile.








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