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Caudofoveata fósil
Encuentran primitivo molusco-gusano en Aysén

Una expedición marítima encontró en esta zona una especie extinguida que no se encontraba en los registros marítimos de nuestro país. Su importancia radica en que es una mezcla entre molusco y gusano.


Prof. Cecilia Osorio.
Los moluscos están disminuyendo en el ambiente terrestre por efectos de la contaminación y del sustrato. El hombre está arrasando con su hábitat normal de vida. Por ello es difícil encontrarlos en la tierra, salvo aquellos que son considerado pestes, como las babosas y caracoles de jardín.

En el medio ambiente marino aún son abundantes; no obstante, su biodiversidad corre peligro por los cambios climáticos y ambientales que se están registrando a nivel mundial. De ahí que sea necesario saber qué variedades se encuentran en nuestro país. Dentro de ese contexto , la Prof. Cecilia Osorio, zoóloga y especialista en moluscos de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, está realizando una investigación en torno a los moluscos de los fiordos de Aysén, cuya área es muy privilegiada en nuestro país, porque sus aguas aún se encuentran libres de agentes contaminantes.


En el mundo sólo se encuentran sesenta especies de ella y en nuestro país sólo era posible hallar dos variedades, hasta ahora...
Los organismos internacionales están muy preocupados de mantener esta rica variedad marítima presente en ese territorio, es por ello que organizan los llamados Cimar Fiordos, cuya finalidad es realizar cruceros marítimos que permiten encontrar novedades en cuanto a especies como en registro de nuestra fauna marina.

Fue gracias a esta expedición, realizada el año pasado, que se halló la caudofoveata fósil, una especie de molusco tremendamente primitiva. A primera vista, una persona que no sea especialista no la ve, pues parece un verdadero gusano. En el mundo sólo se encuentran sesenta especies de ella y en nuestro país sólo era posible hallar dos variedades, hasta ahora...

Entre las características principales de la caudofoveata fósil están el carecer de ojos, tentáculos y pies y que principalmente habitan en túneles verticales a grandes profundidades en el fondo del mar. El conocimiento que se tiene de este invertebrado es muy limitado, de ahí que sea considerado, a juicio de la Prof. Cecilia Osorio, “un hallazgo científico, pues esta especie muestra los lazos entre un molusco y un gusano, que también se presenta en larvas de aspecto común, pero por primera vez encontramos una especie desarrollada, que muestra los eslabones perdidos de la cadena evolutiva”.

El hallazgo permitirá una serie de estudios, que podrían dar sorprendentes resultados.


Vida de moluscos

Caminan, flotan, reptan, nadan, perforan piedras calizas, blandas o duras. Su carne blanda es apetecida por muchos seres humanos. Tienen diversos colores, tamaños y formas. Así son los moluscos.

La amplia variedad de tamaños, formas y colores se debe a la gran capacidad que tienen los moluscos de adaptación al hábitat que sea.
Los invertebrados más diversos y antiguos de nuestra fauna, llegando a conformar una familia de alrededor de 100 mil especies.

Al poseer altas dosis de vitaminas y proteínas, estos invertebrados cumplen un rol fundamental en las cadenas tróficas, porque son consumidos por peces, cetáceos, aves, reptiles y mamíferos.

Popularmente, se tiende a identificar a los moluscos por poseer conchas externas; sin embargo, muchos de ellos pese a no presentarlas, también son parte de este clan. Tal el caso del pulpo y las babosas, que perdieron su caparazón en el registro evolutivo. Incluso, algunos de ellos lo tienen incorporado al cuerpo como estructuras calcáreas mínimas, como por ejemplo la sepia.

En general, los moluscos presentan una cabeza en la que se encuentran la boca, los ojos y los tentáculos; un pie u órgano encargado de la locomoción, la fijación y la excavación; y la masa visceral, recubierta por el manto que segrega la concha.

Algunos moluscos viven en la tierra, pero en general son acuáticos. Algunos de ellos habitan cerca de las costas, mientras que las especies más numerosas son bentónicas, es decir, pasan toda su vida sumergidos en las profundidades marítimas.

La amplia variedad de tamaños, formas y colores se debe a la gran capacidad que tienen los moluscos de adaptación al hábitat que sea. Es así como su pigmentación se debe a razones tanto genéticas como alimenticias: “Si un molusco come algas, la manera de eliminar esos pigmentos es a través de los desechos que incorpora en su concha”, explica la Prof. Cecilia Osorio.

De ahí que el hombre haya aprovechado esta cualidad de los moluscos con fines económicos y decorativos. Por ejemplo, a los aliotes se los nutre con sales rojas o verdes para que su nácar adquiera ese mismo color, y sea más tarde comercializado como aros y collares.

En Chile hay más de mil 400 especies, siendo posible encontrar desde las más primitivas, que son las más escasas, a las más evolucionadas, como los pulpos. Al ser la mayoría de ellas comestibles, se obtienen importantes dividendos económicos para el país, tanto para pescadores tradicionales como para el comercio local y nacional, por la exportación de moluscos como ostras y locos.








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