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Siglo XXI
Cambios de forma y fondo en odontología

No sólo el traslado de casa vivirán los estudiantes de la Facultad de Odontología, sino que una paulatina transformación en su malla curricular que apunta a una formación integral acorde con los tiempos y de amplio sentido social que colabore a mejorar la alicaída salud bucal de los chilenos.


Prof. Dr. José Matas.
El 98% de la población chilena tiene una o más caries.
La elocuente cifra del Ministerio de Salud demuestra que en nuestro país ir al dentista es una práctica impopular, beneficio de pocos. “Hoy se cubre sólo un 15 ó 20 por ciento de la demanda. Se debe considerar dentro de este porcentaje al millón de personas que se atienden de forma privada, también a los cuatro millones de afiliados a las Isapres, que cuentan con algún tipo de servicio en esta área. La autoridad ha reconocido que sólo tiene capacidad de dar atención al 9% de los usuarios de la salud pública, es decir, un millón. Del resto ni hablar, por lo general llegan a la posta de urgencia a que les saquen el diente afectado, sin seguir después un tratamiento”, comenta el Prof. José Matas, Decano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile, quien destaca que el descuido de la salud bucal es un mal que deben combatir todos los actores involucrados, tanto los usuarios como los odontólogos, que deben ser los primeros en impulsar un cambio de mentalidad.

Cuando en 1997 dicha Facultad participó en el “Concurso para proyectos de desempeño” del Ministerio de Salud, para conseguir financiamiento para la construcción del edificio que la primera quincena de abril se inaugurará y que cubrirá la parte académica y administrativa, sabía que de ganarlo, la entrega de recursos tendría como contraparte la imposición de ciertas metas. De este modo, se dio un plazo de tres años a la Universidad de Chile para que hiciera un estudio del currículo actual de la carrera de Odontología, lo comparara con el de las más prestigiosas universidades del mundo y presentara uno nuevo, cuyo principal objetivo es estar a la altura de los tiempos. Se pretende que esta carrera lleve consigo una transformación cultural que apunte a la mejoría de la salud bucal de los chilenos.


Se formarán entonces dentistas que estén relacionados con el concepto de salud integral, que participen con profesionales de otras áreas médicas en el control tanto de niños, jóvenes y adultos para evitar que enfermedades bucales, por el descuido de las personas, se agraven y se tornen en cuadros más peligrosos.
“Hasta ahora la odontología se ha enseñado fundamentalmente para curar el daño producido, tú vas al dentista sólo cuando tienes algo en la boca (caries, encías y después nada. A eso debes sumarle que los mecanismos de recuperación son lentos y costosos. Lo lógico entonces es mantener la salud bucal y la forma de hacerlo no es curando lo producido, sino evitando que se produzca el mal”, señala el Prof. Matas. Se formarán entonces dentistas que estén relacionados con el concepto de salud integral, que participen con profesionales de otras áreas médicas en el control tanto de niños, jóvenes y adultos para evitar que enfermedades bucales, por el descuido de las personas, se agraven y se tornen en cuadros más peligrosos.

Respetando la premisa de que por cada peso que se gasta en prevención, se ahorran 50 pesos en tratamiento, el nuevo currículo de la carrera de Odontología busca acentuar el compromiso social con el país de los nuevos profesionales. A los tradicionales trabajos voluntarios que realizan sus estudiantes desde hace más de tres décadas en zonas donde en todo el año no llega un dentista, se suman ahora salidas a terreno desde el primer año de la carrera a centros asistenciales; así, a medida que aumenta su preparación, el alumno tiene que cumplir con trabajos en consultorios, y ya en sexto año debe hacer un “internado asistencial”, o sea ir a regiones tanto urbanas como rurales a prestar servicio a la ciudadanía.

El sacar la enseñanza de las aulas y ponerla en contacto con la realidad del país, responde al interés por centrar la clínica en el paciente, es decir, hoy el futuro dentista no se limitará a practicar en los pacientes sólo los tratamientos que le serán evaluados, sino que debe ser capaz de desplegar todos los medios para devolverle la salud al paciente, de acuerdo al total de sus necesidades.
Para el prof. Matas, el aporte que pueda hacer esta carrera debe también ir acompañado de otras acciones, que comprometen a otros actores. Por ejemplo, la formación de educadores sanitarios (no necesariamente odontólogos) que enseñen a la población a valorar su propia salud, que se desempeñen especialmente en los colegios, lugares donde debiera considerase también la atención de un odontólogo. Y no sólo hay novedades para los estudiantes de pregrado, sino para los dentistas que realizan cursos de postítulo y posgrado. Hace cinco años, la enseñanza de éstos, cuya duración es de dos a tres años, tenía que hacerse en Santiago, lo que producía una obvia desventaja para los profesionales de regiones. Ahora se dará impulso a una modalidad que opera exitosamente hace tres años, donde el estudiante se contacta con la Universidad vía Internet, a la vez que cuenta con un tutor directo que lo guía en sus estudios y responde sus consultas. El sistema se complementa con jornadas que se realizan una vez al mes en Santiago, de tres días con jornada completa y la designación de tareas, prácticas y teóricas que deben desarrollar en su consulta.


La casa nueva

La sede de Avenida Santa María hace años había quedado estrecha a la Facultad de Odontología. Chico y obsoleto es lo menos que puede decirse de un edificio del año 1911, construido para las necesidades de ese tiempo. Ahora, y para albergar los cambios en la formación de dentistas, está programada para la primera quincena de abril la inauguración de un nuevo y moderno y edificio, ubicado en la esquina de Olivos con Avenida La Paz en la comuna de Independencia, y cuyo costo fue de 800 millones de pesos. La obra se enmarca dentro de la concreción del llamado Campus de la Salud, que reúne en la misma zona también a las Facultades de Medicina, Ciencias Químicas y Farmacéuticas y el Hospital Clínico.

La construcción albergará las labores académica y administrativa, y cuenta con cuatro pisos de altura y un zócalo. En ella se emplazan salas de clases, aula magna, biblioteca, casino, salas de reuniones y un laboratorio preclínico. La estructura será destinada a la docencia de primer a tercer año, a excepción de las actividades clínicas, que seguirán realizándose en la sede de Santa María.

Este edificio es sólo la primera etapa de un gran proyecto que contempla también la construcción de un centro de investigación que estará listo a principios del próximo año, y de un recinto clínico. Los cambios, que implican una transformación en toda la Facultad, según el Decano José Matas, van acordes a las necesidades que tiene hoy nuestra sociedad, “antes, el chileno típico era dibujado en el Topaze como el roto al que le faltaba un diente. Hoy la gente humilde no acepta eso, y siente la necesidad, ya sea por estética, por autoestima o para no ser discriminado, de gozar de una buena dentadura, de ahí el éxito de la campaña Sonrisas de Mujer. El cambio de mentalidad implica que al chileno ahora ya no le da lo mismo tener los dientes chuecos”. La exigencia es cada vez mayor.








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