Para el coordinador docente del área de Antropología Física de la Universidad, Prof. Claudio Paredes, la decisión del Consejo es un gran paso para el desarrollo de esta disciplina en el país.
 Prof. Claudio Paredes.
|
La antropología física y su rama,
la forense, es una disciplina que
ha alcanzado en los últimos años
un gran desarrollo en diversas partes del
mundo, pero en nuestro país se encuentra
aún en una condición de falencia. Así
lo indica el coordinador docente del área
de Antropología Física de la Universidad
de Chile, Prof. Claudio Paredes, quien
por estos días no deja de manifestar su
satisfacción.
Esto porque el pasado 7 de mayo el Consejo
Universitario aprobó la creación del
título profesional de Antropólogo Físico,
decisión que -según explicó el académico-
dará curso a la especialidad de antropología
física en la carrera de Antropología
de este plantel, un gran paso para
el desarrollo de esta disciplina en el país.
La antropología física se dedica al estudio
de la variabilidad biológica del ser
humano tanto en su aspecto individual
como en su evolución de especie, abordando
las determinantes culturales y del
comportamiento que influyen en ello. La
antropología forense, por su parte, trata
la identificación de restos más o menos
esqueletizados que se cree o son de procedencia
humana. Así puede aportar información
relevante sobre el sexo, edad,
estatura y otra serie de características individuales
que pueden contribuir al reconocimiento
de la persona. Con todo,
colabora de manera trascendental a la investigación
judicial aportando con pruebas
científicas en el marco de los procesos.
“En esta especialidad se podrá apuntar
hacia dos líneas: la antropología forense
para la aplicación de conocimientos
antropológicos a la investigación judicial
y la antropología física del vivo que incorpora
para el análisis la historia de vida de
las personas”, puntualiza el Prof. Paredes.
Agrega que en la actualidad el Departa-
mento tiene como especialidades la antropología
sociocultural y la arqueología,
a la que los estudiantes acceden a partir
del tercer año de carrera. En el marco de
esta última se han formado algunos profesionales
en el área forense, quienes junto
a la instrucción antropológica han recibido
preparación en la Facultad de
Medicina de la Casa de Bello, colaboración
que ha sido muy valiosa, enfatiza el
académico.
Impulso a la investigación
El Prof. Claudio Paredes estudió pedagogía
en biología, pero su interés por el
conocimiento del hombre lo acercó al
Departamento de Antropología de la Universidad.
Ya a partir de 1980 realizó sus
primeros trabajos en antropología
forense, logrando la identificación de un

conscripto en un caso de homicidio.
Este académico ha participado en la identificación
de restos de detenidos desaparecidos,
tarea que ha ampliado a varios
otros casos como perito judicial de la
Corte de Apelaciones de Santiago y de
La Serena.
A su juicio, además del aporte de la antropología
forense a la administración de
justicia, la creación o formalización de
esta especialidad permitirá ahondar en
investigaciones en este campo. Explica,
en este sentido, que recién en 1990 un
estudio impulsado en la unidad permitió
determinar qué tablas de identificación
para la edad de muerte de una persona se
ajustaban más a las características de la
población nacional.
“Para determinar la edad de la persona al
morir se utiliza el hueso de la parte
púbica, pero las tablas que se aplicaban
en ese entonces estaban hechas con población
norteamericana. Por eso hicimos
un estudio para ver el comportamiento de
las tablas clásicas en nuestra población
con osamentas procedentes del Cementerio
General. Es uno de los pocos estudios
forense que se han hecho”, asegura
el experto.
Agrega que la identificación de restos
óseos es un tema importante en nuestro
país tanto por las causas judiciales recientes
como por el tema de los detenidos
desaparecidos. En esa línea, señala que
con lo aprobado en el Consejo Universitario,
la Casa de Bello, “que es una entidad
creíble y ofrece garantía de imparcialidad
y rigurosidad científica”, aportará
enormemente a esta disciplina.
Identificación
Quienes se especializan en antropología
forense pueden contribuir a identificar
restos de personas fallecidas recientemente
u osamentas que tengan más larga data.
Los huesos del cuerpo humano le dan al
antropólogo la posibilidad de determinar
su raza, estatura, sexo e incluso aspectos
de su estilo de vida o enfermedades que
haya padecido.
La tarea de un especialista en esta área
comienza con la determinación de si los
restos corresponden o no a una persona.
Luego, una serie de técnicas que consideran
el estado del desarrollo óseo permiten
estimar tanto la edad como los otros
indicadores señalados que posibilitan la
identificación. En general, lo que se aprecia
son los elementos de coincidencia
entre las personas buscadas y las características
del individuo en identificación.
“Si los restos de una persona indican, por
ejemplo, que está fusionado el fémur con
la tibia significa que la persona tenía cojera.
En casos como ese se busca este elemento
de coincidencia”, explica el Prof.
Paredes.
También entre las técnicas de identificación
está la de la reconstrucción facial que
consiste en formar el rostro de una persona
a partir de la forma de su cráneo.