Junto con dar apoyo terrestre a diversas misiones espaciales de todo el mundo, en el ámbito nacional el CEE provee y aplica valiosa información satelital que ha sido usada
para realizar proyectos y estudios relacionados con la actividad pesquera, la búsqueda de
recursos mineros, catastro de recursos naturales diversos, e investigaciones sobre el uso
del suelo o el avance de la desertificación.

Prof. Eduardo Díaz.
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Un acuerdo entre la agencia espacial
NASDA de Japón y la
Universidad de Chile, hizo realidad
durante mayo pasado la instalación
de un primer terminal remoto de la entidad
nipona en la Estación de Rastreo del
Centro de Estudios Espaciales (CEE) de
la Casa de Bello, ubicada en Peldehue, a
pocos kilómetros de Santiago.
El convenio se enmarca en la intensa actividad
internacional que ha permitido a
este centro entregar apoyo terrestre a más
de 350 misiones espaciales de agencias
tan importantes como la NASA de Estados
Unidos y la Agencia Espacial Europea.
Dentro de poco, esta unidad de la
“U” suscribirá también un nuevo convenio
con una agencia de la República Popular
China lo que, sin duda, fortalecerá
aún más su acción hacia el exterior.
Sin embargo, y más allá de esta tarea, el
Centro de Estudios Espaciales realiza una
importante labor dirigida a la comunidad
nacional al contribuir a la solución de
problemas concretos suministrando a instituciones,
y en especial a la comunidad
científica, una herramienta fundamental:
la información satelital.
En efecto, el CEE de la Universidad de
Chile es precursor en el uso de datos
satelitales y su trabajo se orienta constantemente
al diseño de nuevas aplicaciones
de imágenes e información en diferentes
áreas.
Así lo explicó el director del CEE, Prof.
Eduardo Díaz, quien sostuvo que el país
podría participar en un proyecto internacional
muy importante de una red de satélites
que se dedicará a la medición de
la alteración del campo magnético terrestre.
Sobre ello, explicó que se ha detectado
una correlación bastante estrecha entre
un sismo y las variaciones electromagnéticas
de la ionósfera días antes de que
se produzca el movimiento telúrico.
Contó además que entre los proyectos que
tiene el centro está el de poder impulsar
un estudio de la marea roja a partir de
imágenes satelitales, además de “resucitar”
un proyecto de un sistema Nacional
de Teledetección Satelital, iniciativa que
pese a haber sido aprobada por el Gobierno
en 1998, no se concretó a raíz de la
crisis económica.
Agregó - en relación a la marea roja- que
las imágenes satelitales que captan la temperatura
de la cubierta terrestre y en particular
del mar, en conjunto con las de
color del océano, servirían para estudiarla.
“La región del mar interior de Chiloé
ha estado muy afectada. Ese es un fenómeno
muy dañino y en ese sentido pretendemos
utilizar las imágenes de los satélites”,
puntualizó.
La experiencia en la obtención y procesamiento
de datos obtenidos por sensores
a bordo de los satélites de percepción remota,
ha permitido a este centro realizar
actividades y estudios en el ámbito de la
actividad pesquera, la búsqueda de recursos
mineros, trabajos sobre recursos naturales
e investigaciones sobre el uso del
suelo o el avance de la desertificación,
entre muchos otros.
También aquí se han desarrollado variadas
aplicaciones basadas en Sistemas de
Información Geográfica (SIG) que se
ofrecen como servicios a municipalidades
para modernizar y optimizar sus tiempos
de respuesta en la gestión municipal.
Otra actividad del centro es la medición
de parámetros ambientales a través de
satélites.
“Utilizamos satélites geosincrónicos
(GOES). Esto consiste en que se instalan
plataformas automáticas equipadas con
sensores que pueden medir, por ejemplo,

el nivel de un río, la cantidad de nieve,
velocidad del viento, etcétera. Esta información
es enviada por las plataformas al
satélite GOES, luego es recibida por la
estación en Peldehue, y posteriormente
es enviada a los usuarios”, explica el director.
Cabe señalar que actualmente la Dirección
General de Aguas cuenta con una red
de 40 plataformas de este tipo que le permiten
monitorear parámetros hídricos,
mientras que el CEE opera para esta Dirección
como estación de respaldo. Cabe
indicar que este centro también diseñó y
construyó el primer sistema nacional
COSPAS-SARSAT para apoyar la búsqueda
y el rescate de naves siniestradas o
extraviadas.
“Todos los días se bajan imágenes que se
utilizan en estudios tanto por nosotros
como por otras instituciones nacionales”,
puntualizó el experto.
Respecto al proyecto de un Sistema Nacional
de Teledetección Satelital que se
encuentra detenido, explicó que la iniciativa
satisfacería una especial necesidad
del país.
“Chile requiere contar con un sistema de
este tipo porque la idea es que todos los
servicios nacionales puedan disponer de
la información que captan. Un archivo de
las imágenes de todas las pasadas que
hacen estos satélites sobre nuestro país,
permitiría, ante una catástrofe, realizar un
rápido procesamiento de los datos para
dimensionar las áreas afectadas facilitando
de este modo la dirección y gestión de
la ayuda”.
Plan nacional
El director del Centro de Estudios Espaciales
de la Universidad manifestó también
la necesidad de la creación de un
programa nacional en esta área ante la
creciente actividad espacial y está esperanzado
en que la agencia chilena del espacio,
que es una comisión asesora del
Presidente de la República, avance en este
propósito.
“Esperamos que la agencia que se cree,
sea un organismo civil con personalidad
jurídica, que elabore un programa y que
establezca estrategias para lograr objetivos
importantes, como son crear capacidades
técnicas nacionales y hacer ciencia
y tecnología espacial en Chile. Existe
actividad espacial y es hora de que el país
esté en un plan de actualización y de ponerse
al día en usar esta tecnología de
acuerdo a un programa”, indicó.
El experto explicó que en nuestro país, y
en especial en la Universidad de Chile,
existen grupos científicos que trabajan en
astrofísica, astronomía y en general en todas
las ciencias de la tierra, disciplinas
donde la tecnología satelital puede aportar
datos útiles para distintas aplicaciones.
Por ejemplo, hay suficientes investigadores
trabajando en temáticas relacionadas
con la capa de ozono, por lo que “podríamos
tener un plan o programa científico
nacional que investigue la problemática
para no estar leyendo lo que viene de
afuera, sino crear conocimiento y aportar
al país”. Agregó, en esta línea, que
Chile podría tener satélites hechos acá con
sensores para hacer el seguimiento del
ozono.