A través del más avanzado radiotelescopio instalado en el desierto de Atacama, un grupo de científicos chilenos y extranjeros, lograron captar la imagen más nítida del origen del cosmos que demuestra que se encuentra dominado por materia y energía oscura que da cuenta de su infinita expansión.

Profesores Jorge May, Anthony Readhead y Leonardo Bronfman.
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Existe mucha incertidumbre acerca
de los tiempos iniciales: ¿Qué
vino primero, las estrellas, las
galaxias o los cúmulos de galaxias? ¿Acaso
las primeras estrellas aparecieron una
a la vez o en torrentes masivos de creación
simultánea? Para poder descubrir
esto sería necesario retroceder 14 mil millones
de años, cuando el universo nació
tras la Gran Explosión o Big Bang. Una
aproximación de lo anterior es el estudio
que realizan hace dos años un grupo de
astrónomos del Instituto de Tecnología de
California, del Instituto Canadiense de
Astrofísica Teórica y de la Universidad
de Chile por medio del Cosmic Background
Imager (CBI). Este instrumento
es un poderoso radiotransmisor que reprodujo
una serie de fotografías que son
las más antiguas y nítidas que se poseen
del nacimiento del cosmos tal como se
conoce actualmente.
“Estas imágenes son de una calidad única
por su alta resolución, lo que nos permite
ver por primera vez las semillas de
los cúmulos de galaxias que se crearon
posteriormente”, señala el Prof. Anthony
Readhead, científico estadounidense del
Instituto de Tecnología de California
(CALTECH) y gestor del proyecto.

El CBI que se encuentra instalado en el
Llano de Chajnantor, a 50 kilómetros de
San Pedro de Atacama (Segunda Región),
fue diseñado para registrar las variaciones
de temperatura del fondo cósmico de
microondas, el cual se originó hace 300
mil años luego de la Gran Explosión o
Big Bang. Fue en esa época cuando la
materia se enfrió hasta un punto donde
los protones y los electrones pudieron
combinarse y formar átomos, por lo que
el universo se volvió transparente y la luz
pudo traspasar a través de ella.
Con el radiotelescopio se logró observar
los remanentes de esa temprana radiación, cuyos datos permitieron a los investigadores
confirmar la teoría de la inflación,
que sostiene que el cosmos sufrió una
violenta expansión en sus primeros
micromomentos, cuando aún era de una
densidad y temperatura casi infinita. Este
proceso habría generado las variaciones
de densidad que más tarde daría lugar a
las grandes estructuras que conocemos
hoy. El Prof. Readhead indica que “estas
extraordinarias observaciones, son un
conjunto de pruebas para la cosmología,
entregando nuevas evidencias a estudios
anteriores que sostenían que el universo
era plano y que estaba dominado por la
materia y la energía oscura”.
Revolución en la física
Oxígeno envasado
El Cosmic Background Imager, o
CBI, fue construido siguiendo el
modelo de otro destacado instrumento
científico, el Background
Explorer (COBE), que logró captar
en 1992 imágenes de las fluctuaciones
de los orígenes del universo.
Sin embargo, la resolución
y detalles del CBI son hasta diez
veces mayores y permiten a los
científicos observar en forma separada
a cúmulos individuales de
galaxias. El instrumento consta
de trece antenas separadas, montadas
en una plataforma de seis
metros de diámetro para que actúe
como interferómetro.
La investigación, que se realizará
hasta el 2004, tuvo un costo de
doce millones de dólares. Según
explicó el equipo científico, la
decisión de ubicar al detector en
la planicie de Chajnantor a más
de 5.080 metros de altura se debió
a que es el lugar que presenta
no sólo los mejores cielos sino
también por ser la zona más árida
del mundo lo que les permitía
obtener mejores imágenes. Sin
embargo, para que los astrónomos
pudieran trabajar en esas latitudes,
debieron llevar consigo
oxígeno envasado.
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Una gran misión deberán realizar los físicos
de hoy en adelante, porque gracias
a las imágenes obtenidas por el CBI se
confirmó que en el cosmos hay una gran
cantidad de energía y materia diferente a
la de la Tierra que no tendría explicación
ni manera de ser detectada con las herramientas
que proporciona la física actual.
Las imágenes obtenidas por el CBI confirmó
que en el universo hay un 35% de
materia oscura y un 60% de energía oscura
y sólo un 5% de materia normal que
es aquella que puede ser encontrada en
cualquier organismo, como plantas o personas.
Según explica el Prof. Jorge May,
radioastrónomo de la Universidad de
Chile y uno de los colaboradores del proyecto,
la materia oscura, es aquella que
presuntamente es invisible porque no
emite o refleja luz visible, u otras formas
de radiación electromagnética. Sin embargo,
esta materia puede ser detectada
indirectamente debido a su influencia
gravitatoria sobre otros objetos cercanos
visibles y que habría permitido el surgimiento
de la galaxia. Mientras, la energía
oscura, sería una misteriosa fuerza que
no es propiedad de la materia, sino del
espacio que se acumula en el vacío y que
provoca que el universo se expanda de
manera acelerada e infinita.
Sin embargo, los científicos no logran
explicarse cómo esto ocurre. De ahí que
el Prof. May sostenga que “es necesario
una revolución en la física que nos explique
qué está pasando, ya que ni la mecánica
cuántica ni la teoría de la relatividad
nos dan las herramientas ni estructuras
necesarias para entender el gran universo
que nos queda aún por explorar”, concluye
el Prof. May.