Qué mejor que un selecto grupo especializado de mascotas con agudo paladar, para determinar qué alimento para perros o gatos tendrá mejor aceptación en el
mundo felino y canino. En la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la “U”
lo saben y por eso trabajan con estos animales domésticos.
 Prof. Dr. Juan Ignacio Egaña. |
Como custodios de las
cosechas de granos de los
faraones egipcios o como
expertos cazadores en la Roma
Imperial, la historia de gatos y perros,
respectivamente, está ligada
ineludiblemente a la del hombre desde
hace miles de años. Venerados en alguna época,
perseguidos en otras, es a todas luces
en este último tiempo que la relación
entre estas mascotas y el hombre se
ha estrechado cada vez más.
Muchos de estos animales son
considerados como un integrante de
las familias y su compañía es
fundamental. Por lo mismo, nadie
tiene duda de que su bienestar es
objeto de preocupación en el hogar.
En ese sentido, uno de los cambios
más importantes que se ha generado
en el último tiempo respecto al
cuidado de estos “amigos del hombre”
tiene que ver con su alimentación. Si
antes las comidas caseras o las sobras
constituían la dieta de la mayoría de
las mascotas, últimamente sus
requerimientos nutricionales y
también sus “gustos” son uno de los
principales motivos de atención.
En la Facultad de Ciencias Veterinarias
y Pecuarias de la Universidad de Chile
lo saben. Allí, el trabajo de profesionales,
unido al de unas especiales mascotas,
garantiza la calidad de muchos de los
productos alimenticios para canes y
felinos.
En efecto, el Centro de Investigación
en Nutrición y Alimentación de
Mascotas (CINAM) de esta Facultad,
presta servicios a la industria
realizando análisis de palatabilidad o
aceptabilidad de los alimentos,
además de estudios de digestibilidad
de los productos. Con ello, el
organismo aporta al conocimiento
sobre la nutrición y alimentación de
las mascotas, al mejoramiento de la
calidad de las dietas y al
fortalecimiento de la industria
nacional de esta área con mejores
productos.
En esta tarea las mascotas son
aliados principales. Y es que en este
centro, existe un grupo de 17 perros
-especialmente entrenados- y siete gatos, que como expertos “catadores”
de alimentos participan en ensayos
para conocer las preferencias o
aceptación que tienen determinados
productos o insumos que se
incorporan a sus dietas.
“Si bien se sabe qué y cuánto de cada
uno de los diferentes nutrientes
esenciales debe contener un alimento
para estas especies, hay un factor que
no lo entrega la simple mezcla de
ingredientes como es la aceptabilidad
que genera el producto. Esto es algo
que debe evaluar la propia especie y
es una información de gran relevancia
para la industria”, explica el Prof. Dr.
Juan Ignacio Egaña, Director del
Centro Investigación y Jefe del
Laboratorio de Nutrición Animal del
Departamento de Fomento de la
Producción Animal.
Miden el sabor y olor
Los ensayos de palatabilidad
consisten en poner a disposición de
los animales dos comederos a la vez,
en cada uno de los cuales se pone una
dieta o alimento. Así se evalúa de cuál
comedero la mascota come primero,
así como también la ingesta total de
cada plato que los animales realizan
en un período de 30 minutos en el caso
del perro. Con todo se miden aspectos
como el olor, sabor y textura.
Este ensayo se hace por dos días
consecutivos y la condición para
realizarlo es que las mascotas estén
consumiendo normalmente un alimento
distinto al que deben probar para evitar
que incida el acostumbramiento. Según
explica el Prof. Dr. Egaña lo ideal,
además, es evaluar el alimento más de
una vez, porque pueden existir algunos
que a pesar de ser muy sabrosos o
nutritivos, terminan hostigando a los
animales.
En el caso de los gatos el procedimiento
es similar aunque por sus hábitos de
consumo de dieta los comederos se les
dejan durante un período de 22 horas,
luego se les retiran durante dos y
vuelven a reponer por otro período. En
los seis años de vida que tiene este
centro se han realizado cerca de 400
ensayos que evaluaron las
modificaciones de varios productos
nacionales disponibles en el mercado.
El especialista explica que si para los
animales productivos la lógica consiste en generar dietas con una
determinada composición nutritiva a
un costo mínimo, en el caso de las
mascotas el criterio es distinto. “Lo
que importa es el bienestar de los
animales y en esto la aceptación de la
dieta es muy importante, ya que
asegura la mantención de su estado
nutricional. Esto no es conveniente
realizarlo a un costo mínimo y lo que
se prefiere usar en alimentación de
mascotas son fórmulas muy estables
en el tiempo, mientras que las
variaciones se hacen en elementos
como los saborizantes o el tipo de
procesamiento”.
Todas las mascotas que forman parte
del centro de investigación son
adultas. Tanto perros -de la raza
beagle y labrador- como los gatos
cuentan cada uno con un canil
individual con suficiente espacio para
que puedan desplazarse. Además, con
el propósito de asegurar su bienestar,
nueve estudiantes de la misma
facultad están contratados para
preocuparse personalmente de pasear
a los canes por un mínimo de media
hora al día, además de atenderlos y
acompañarlos a los chequeos
preventivos y curativos que requieran.
Además, la alimentación que reciben
normalmente se ajusta a sus
requerimientos nutricionales. “El canil
está muy integrado a lo que es la
facultad. A nosotros nos interesa
mucho su salud y que ellos estén
bien”, indica el Prof. Dr. Egaña, quien
señala que las pruebas de alimentos
no afectan la salud de los animales
porque -entre otras cosas- los ensayos
se realizan en forma discontinua.
El doctor agrega que estudiar la
digestibilidad de los alimentos y su
calidad nutritiva también forma parte
de la labor que realizan los
profesionales del centro. En este
contexto se ha buscado evaluar
distintas fuentes de energía como
maíz, trigo, avena, cebada y arroz, así
como nuevas fuentes aportadoras de
fibra dietaria como son las algas
marinas.
El objetivo en definitiva es tratar de
conocer más a fondo cuáles son las
necesidades nutricionales y cómo las
mascotas aprovechan o metabolizan
mejor los nutrientes.
Cabe señalar que este centro -que
recibe aporte de la empresa Nestlé
Purina tanto en su construcción como
funcionamiento- está en una fase de
expansión que permitirá la
incorporación de ocho nuevos canes
a esta gran familia de mascotas que
ya existe en la Facultad de Veterinaria.