Bailarín-intérprete, coreógrafo y pedagogo-
formador, el Director del Ballet
Nacional Chileno, Prof. Gigi
Caciuleanu, ya ha demostrado, a través
de sus diversas muestras
coreográficas, su particular impronta
dancística. Un sello que ahora plasma
en el libro “Viento, Volúmenes y
Vectores”, dirigido a coreógrafos, bailarines,
niños y “gente de la calle”,
donde queda impreso su pensamiento,
a través de una gramática danzaria,
así como una teoría de la danza. Primero
en Chile que aborda esta temática,
“VVV” fue lanzado el 26 de julio
en el Patio Domeyko de la Casa Central, en una presentación a cargo
del Decano de la Facultad de Artes,
Prof. Luis Merino, y en la que se mostró
la exitosa obra “Cuerpos”, del propio
Prof. Caciuleanu.
En “Vientos, Volúmenes y Vectores”,
traducido por Mary Ann Beausire, el
Prof. Gigi Caciuleanu aborda con amplitud
al cuerpo humano en su movimiento
dentro de un espacio y a través
del tiempo. Siguiendo con los enfoques
legados por la ciencia contemporánea,
especialmente la física, subraya
la autonomía de cada elemento
que confluye en una expresión de arte.
Su visión, asimismo, no se convierte
en una estructura estática, sino que en
un dinamismo que deviene en el tiempo,
dentro del cual la energía opera
como un concepto fundamental.
Respecto a los orígenes del libro, el
Director del Ballet Nacional Chileno
explica: “cuando comencé a bailar, lo
hacía de una manera completamente
visceral, con la parte animal de mi
cuerpo, el vientre. Poco a poco fui sintiendo
la necesidad de pensar esta
‘danza del vientre’ con la cabeza. Para
lograr transmitirla, a través del intelecto,
a otros ‘vientres’ (...) Estudiando
a posterior esos diversos movimientos
descubrí y continúo descubriendo
que, a pesar de la diferencia
entre unos y otros (e independiente de
las necesidades estéticas que los generaron),
parece ser el resultado de un
solo juego de las mismas constantes
(internas y externas, corporales y espaciales)
que los componen, los atraviesan
y de las cuales dependen. Por
las necesidades de mi lenguaje
coreográfico me di cuenta que estaba
usando esas constantes y principios a
modo de un alfabeto más que al modo
reductor de un vocabulario. Este alfabeto
podría llegar a ser, en lo que
me concierne, no sólo un instrumento
de composición, sino también de
análisis, que tendría un papel equivalente
a una partitura musical en la relación
entre el coreógrafo y el bailarín”,
dijo.
Además de esta “gramática” y teoría
dancística, el Prof. Caciuleanu pretende
replantear el papel del coreógrafo,
haciéndolo similar al que desempeña
un director frente a una orquesta.
“Viento, Volúmenes y Vectores” es, en
definitiva, un tratado no sólo para coreógrafos
o bailarines profesionales,
sino que “para personas que no son
bailarines: niños, gente de la calle”.