Opina el Prof. Gustavo Martínez Bascuñán
El académico se encuentra abocado a un proyecto que le permitirá entregar una propuesta de un sistema nuevo que, sin desatender la gobernabilidad, procure mayor justicia representativa.
 Prof. Gustavo Martínez. |
Justos o injustos. La discusión sobre
los sistemas electorales tradicionalmente
ha estado cruzada por esta disyuntiva. La clave según
el Profesor del Instituto de Asuntos
Públicos de la Universidad de
Chile, Gustavo Martínez, es considerar
que “no existe uno perfecto. Es
bueno o malo de acuerdo a los propósitos
que uno espera de él. Por ejemplo,
si se quiere gobernabilidad, los
mayoritarios como el británico resultan
perfectos: un partido puede gobernar
solo, el primer ministro no hace
coaliciones con nadie y la responsabilidad
que le entrega el electorado es
clara”, explica. Además, acota, los
sistemas que se pueden inventar son
múltiples.
Del total de ellos, divididos en las
categorías de mayoritarios, de representación
proporcional y mixtos, el
académico destaca de estos últimos
aquel que es utilizado en países como
Italia y Japón y que del total de escaños
del parlamento, un porcentaje se
elige por sistema mayoritario
uninominal y el resto por vía de la
proporcionalidad. La ventaja que presenta
es que el primero permite generar
un número reducido de fuerzas
políticas, y el segundo, tiene como
objeto corregir las desproporciones.
Esta alternativa podría ser viable en
Chile, en el supuesto de que las partes
involucradas acordasen cambiar el
actual.
“Simulaciones matemáticas de regímenes
electorales alternativos y sus consecuencias
en la formación de partidos
en Chile”, es el nombre de la investigación
que actualmente está realizando
el Prof. Gustavo Martínez que en sus dos últimas etapas, busca, en
base al juego de simulaciones matemáticas
proponer un régimen nuevo.
Para el académico, el sistema electoral
binominal que rige en nuestro país
actualmente, favorece la representación
sólo de las dos grandes mayorías
reunidas en coaliciones y deja
sin ninguna posibilidad a aquellas
fuerzas políticas que no pertenecen a
ninguna de éstas, como ocurre con el
Partido Comunista. Así también permite
que partidos pequeños como
el Radical, al pertenecer a la
Concertación, pueda sobrevivir
electoralmente y tenga asegurados
cupos en las listas para que sus representantes
puedan acceder al Parlamento.
Esto determina que la distribución
probable para cualquier
elección, sea un diputado o senador
para la alianza de gobierno y otro para
la la Alianza por Chile, situación que
favorece la tendencia de un empate.
Otro aspecto interesante que caracteriza
el mundo político nacional es que
no existen posiciones extremas. “Las
distancias entre los partidos es pequeña,
basta ver, por citar un caso, la discusiones
sobre el Plan Auge, que evidencian
diferencias en temas como el
financiamiento, pero no posiciones
políticas irreconciliables como ocurría
a principios de los setenta”, explica
el Prof. Martínez.
Este panorama influiría en la decisión
de voto de las personas, muchos de
los cuales por no perder su opción de
participar del proceso electoral, optan
por la alternativa que les parece
“menos mala”. En este sentido, para
el académico es lamentable que “ los
votos nulos no pueden ser estudiados,
ya que por ley se exige que sean destruidos.
Pero de lo que se puede observar
en los recuentos en las mesas
de votación, es que hoy se trata de un
voto de protesta, que se caracteriza
por manifestar un rechazo a todos los
partidos, no como antes del 73, que
era de ignorancia, como ocurría cuando
la personas marcaba el total de las
opciones”.
La necesidad de que el voto sea igualitario
es un tema que complica a todos
quienes se embarcan en la tarea
de proponer nuevos regímenes que se
adecuen mejor a la realidad de un país.
En Chile el problema que se suscita
es que la población está desigualmente
distribuida, lo que provoca que haya
distritos electorales como Santiago
Centro con cuatro veces más electores
que el de Aysén. Por eso, según el
sistema actual cuando se eligen diputados,
el voto del primero pesa exactamente cuatro veces menos que el del
segundo. Para el académico, ese es el
problema central, porque lo lógico es
que el sistema contemplara representantes
en proporción a la población
inscrita. Por ejemplo: que considerara
que los diputados se eligiesen en
unidades que fueran las regiones y que
cada una tuviera un número de representación
mínima. Regiones grandes como la Metropolitana se pueden dividir
en 4 o 5 distritos. Si se usan criterios
como ese el peso del voto es
igual.
Presente y futuro
Actualmente el académico realiza
la segunda etapa del proyecto que
consiste en una serie de simulaciones
matemáticas, para plantear una
discusión más racional. Estas son
experimentaciones numéricas simples,
en este caso, basadas en los resultados
de las elecciones congresales
de 1989, 1993, 1997 y 2001. De esta
forma se va cambiando la información
y verificando qué pasaría si varían
los tamaños de los distritos, o si
hay modificaciones en la votación de
los distintos partidos.
La tercera etapa del proyecto será, finalmente,
la propuesta de un sistema
nuevo que asegure mayor justicia representativa.
En espera de ella, le pedimos al académico
que hiciera un diagnóstico del
sistema electoral que se aplica hoy en
nuestro país.
-¿Qué opina de la génesis del actual
régimen electoral?
Se creó con el deseo que de fuera un
juego de dos. Donde existiera una
fuerza que gobierna y otra que se
oponga, sin embargo, sus opositores
siempre han dicho que se hizo con la
intención de favorecer a la derecha,
porque no iba a obtener la mayoría
en el Congreso.
- ¿Cómo se ha desarrollado la discusión
sobre le tema?
Públicamente los partidos de la
Concertación han manifestado que
están de acuerdo con un sistema de
representación proporcional, sin embargo,
creo que en Chile hay una serie
de mal entendidos, una creencia
mágica de que éste producirá resultados
proporcionales. A mi juicio, no
hay conciencia de que la variable clave
es el tamaño de los distritos, es
decir, el número de representantes que
se elige en cada uno de ellos.
-¿Cuál es el escenario que usted observa
para el futuro próximo?
Todo hace prever que no habrá ningún
cambio posible, por la tenaz oposición
de la UDI que insiste en la
mantención del sistema electoral, porque
dicen que ha servido para mantener
la estabilidad política, lo que a mi
juicio es falso, porque a ella han contribuido
una suma de factores y no
puede ser atribuida sólo a este régimen
electoral.