Monografías de Medicina Veterinaria, Vol.5, N°1, junio 1983
Antibióticos aminoglicosidos. Aspectos farmacológicos y terapéuticos de interés en clínica veterinaria

[ Reacciones adversas de aminoglicósidos ]

En clínica veterinaria las reacciones adversas a los aminoglicósidos son, a juzgar por las comunicaciones, de menor intensidad que las descritas en el hombre aunque no debe descartarse su aparición en las terapias prolongadas o en sobredosis excesivas, condiciones que no son frecuentes en la práctica veterinaria. En efecto, razones de costo impiden terapias de larga duración en equinos, bovinos o cerdos. Asimismo, dosis superiores a la terapéutica suelen aplicarse ocasionalmente y por períodos muy cortos, tal cual ocurre en la leptospirosis bovina donde se han utilizado dosis de 15 hasta 25 mg/kg de estreptomicina cada 24 horas durante 2 a 3 días con el fin de aprovechar la elevada capacidad de concentración bactericida urinaria del antibiótico. En estos casos, las reacciones adversas comunicadas son escasas, y han consistido en reacciones alérgicas cutáneas o induración local, sin consecuencias sistémicas y reversibles con la suspensión del tratamiento.

En especies menores, la toxicidad crónica se ha comunicado en el curso de terapias con duración superior a 1 ó 2 semanas, pero su intensidad no parece guardar relación con las descripciones similares de este tipo de toxicidad en el hombre.

El principal problema de los aminoglicósidos, especialmente referido a estreptomicina, es la alteración funcional del octavo par craneano. Así, es posible observar el año laberíntico por fenómenos de ataxia o incoordinación ambulatoria; por otra parte, el daño de la porción vestibular conduce a diversos grados de sordera cuya reversibilidad está en relación con la duración de la terapia. En el hombre, los tratamientos prolongados de la TBC con estreptomicina permitieron reconocer ambas alteraciones a nivel del octavo par. En el perro y gato se requieren dosis muy superiores para obtener este tipo de efectos. Así, por ejemplo, dosis entre 40 a 150 mg/kg administradas durante 20 días a gatos permiten reconocer efectos neurotóxicos que afectan la postura con ataxia progresiva desde los miembros posteriores hacia los anteriores y pérdida progresiva de la rotación normal de globos oculares. La supresión de la administración permite la recuperación gradual del equilibrio. La función auditiva requiere de mayor tiempo de administración para manifestarse clínicamente, aunque algunos autores describen alteraciones vestibulares con dosis de 40 mg/kg durante 1 semana. En todo caso estas dosis son 200 a 300% superiores a las terapéuticas.

Otra reacción adversa descrita es la acción de tipo curariforme (bloqueo neuromuscular) que pueden ejercer en las uniones mioneurales. Esta acción, producto de una elevada concentración local de estreptomicina u otro aminoglicósido, se ha demostrado en las irrigaciones peritoneales con estreptomicina en el curso de operaciones cavitarias, y manifestada por una depresión de la actividad respiratoria ligada a la actividad de músculos como diafragma, intercostales u otros. Esto ha determinado la proscripción de estreptomicina y otros aminoglicósidos en irrigaciones de peritoneo, práctica frecuente en el pasado. El mecanismo de este efecto está ligado a los cambios de polarización de las membranas en presencia del aminoglicósido, producto de la competencia con neurotransmisores en receptores del músculo esquelético, como asimismo de fenómenos inhibitorios sobre la liberación de acetilcolina desde los nervios motores.

Es importante, sin embargo, dejar establecido que los fenómenos adversos neuromusculares corresponden a fenómenos de toxicidad aguda poco descritos en veterinaria, pero deben ser tomados en cuenta como eventuales potenciadores de relajantes musculares, tranquilizantes o anestésicos.

Por último, la nefrotoxicidad ha sido también descrita en el hombre y en menor proporción en los animales. Los aminoglicósidos pueden, en grandes dosis, alterar el parenquima renal en diferentes grados, pero utilizando los rangos de dosis que corresponden a los márgenes de seguridad terapéutica estas alteraciones no se observan o son mínimas. En el perro, en el caballo y bovinos el uso de aminoglicósidos, especialmente gentamicina, canamicina y amikacina, en los rangos normales no parecen provocar problemas renales, pero siempre deben ser utilizados con precaución en los casos de sospecha de insuficiencia renal o de anuria. El aminoglicósido con mayor acción tóxica sobre el riñón es la neomicina, razón que ha conducido a la supresión de su presentación parenteral para evitar riesgos.

Según la experiencia de la mayor parte de los investigadores, los eventuales daños de sobredosis o terapia larga con canamicina o gentamicina tienen carácter reversible en las especies animales, en el supuesto que no existan lesiones renales previas.



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