DIRECCIÓN DE DESARROLLO ESTRATÉGICO Y RELACIONES
INSTITUCIONALES
U N I V E R S I D A D D E C H I L E
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desarrollo de los asuntos públicos con un sentido valórico, participando en redes locales y globales
de conocimiento y fomentando el quehacer de la comunidad universitaria en el más amplio
sentido de la palabra.
Este trabajo estratégico implica el fomento de liderazgos cooperativos en los equipos directivos de
la Universidad, la gestión de la complejidad en especial colaboración con los involucrados y la
Instalación de una perspectiva de responsabilidad social universitaria.
2.
La estrategia universitaria en el centro de la Dirección
Como se mencionó, la Dirección nace en respuesta a las necesidades de transformación de la
gestión Universitaria y como ente catalizador de las iniciativas estrategias para la Universidad:
trabajar para la consecución de los grandes proyectos universitarios. Así el trabajo de la Dirección
está basado en las directrices establecidas por la Rectoría, y se desarrolla en estrecha colaboración
con todos los órganos de centrales y locales tales como Facultades e Institutos, con la
participación de todos los colectivos que forman parte de nuestra comunidad.
De este modo, se vela por la consecución de los proyectos planeados por este gobierno
universitario, pero también por aquellos que son emblemáticos para la Universidad y que han
trascendido a las distintas gestiones rectorales, tales como el proyecto Caren o la modernización
de la gestión del Hospital Clínico de la Universidad, impulsando la cultura de la innovación y la
excelencia educativa y con el fin de alcanzar los objetivos estratégicos propuestos, y convirtiendo
así a la Universidad en una institución de referencia en el ámbito de la Educación Superior del país,
con identidad de pública y reflexión país.
Parte de esta estrategia es influir en la incorporación de nuevos estilos de liderazgos dentro de la
gestión universitaria, ello principalmente porque las transformaciones a las que apunta la
Universidad son siempre el resultado de acuerdos amplios e institucionales en el estilo,
diagnóstico, competencia y reglas de juego que quedan plasmadas en un modo generalizado de
actuar, por lo que se requieren estilos de conducción que se orienten a la búsqueda de
convergencias entre los diferentes actores de nuestra comunidad, complementando lo normativo
con una valoración del diálogo y la generación colectiva de aprendizajes y conocimientos.




