Documento de trabajo 8 de marzo de 2018. Día Internacional de la Mujer en la Universidad de Chile

acá ya empiezo a llegar al tema de los colegios mixtos. Estos estudios hablan de niños más disruptivos que podrían tener un impacto en el rendimiento de una sala de cla- ses de colegio mixto versus uno segregado, y esto también podría explicar la elección de carrera. Hay estudios que dicen que las mujeres adolescentes en colegios mixtos son más tradicionales que sus pa- res en colegios sólo de mujeres. Estos estudios internacionales re- lacionados al tema motivaron mi investigación. Acá incluyo una cita de María Teresa Ruiz, la deben co- nocer, astrónoma, Premio Nacional de Ciencias Exactas, profesora de la Universidad, quien el año pasado en el Congreso del Futuro fue muy comentada por esta cita: “Las ni- ñas no preguntan para no quedar como pernas porque los hombres le tienen pánico a las mujeres muy destacadas e inteligentes. Un mo- delo ideal sería que las clases fue- ran separadas y los recreos pue- dan ser mixtos”. María Teresa Ruiz dice lo que de- cían estos estudios: los colegios mixtos podrían estar haciendo algo que impacte negativamente a las mujeres. ¿Son malos los colegios mixtos para las mujeres? Aquí les voy a presentar resultados de dos investigaciones. Esta fue una tesis que desarrollé junto con Constan- za Acuña, con quien quisimos ver cómo se autopercibían las mujeres sobre sus propios rendimientos en matemáticas, donde usamos los da- tos que provienen del cuestionario que se le hace al alumno en la prue- ba Simce. Específicamente, en el Simce que se tomó a alumnos de se- gundo medio el año 2012 se les pre- guntó sobre su autopercepción, acá están las preguntas. Por ejemplo: “me va bien en matemáticas”, “me gustaría tener más clases de ma- temáticas en el establecimiento”, “matemáticas me cuesta más que al resto” son afirmaciones que hablan, en parte, de si les gusta o no mate- máticas y, por otra parte, de si creen que ellos tienen la habilidad para matemáticas. ¿Qué encontramos? La constante representa el prome- dio de autopercepción que tienen los hombres sobre su rendimiento en matemáticas. Acá, cuando los ni- ños respondían uno significaba que estaban muy en desacuerdo con la frase y cinco muy de acuerdo con la frase. Los niños tenían, entonces, promedio de 3 – 3,5, pero las niñas tenían sistemáticamente una peor autopercepción de su rendimiento. Controlamos por un montón de cosas, quisimos hacer que niños y niñas fueran lo más comparable posible. Vimos niños y niñas que te- nían exactamente la misma nota el año anterior, o sea, que eran niños y niñas que tenían básicamente la misma habilidad o capacidad para matemáticas. Aun así, las niñas se autopercibían con menos habilida- des que los niños y un factor que determinaba en esta baja autoper- “Hay muchos estudios que hablan de esto, que el ambiente escolar sí hace que estas brechas puedan aparecer. Hay estudios que hablan específicamente de la composición de género en la sala de clases y acá ya empiezo a llegar al tema de los colegios mixtos”. 59 Universidad de Chile, 8 de marzo de 2018

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