La Oficina de Prevención de Riesgos, a cargo del Prof. Dr. Vito Sciaraffia, Director del Instituto de Administración de Salud de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, explica que esto es gracias a una exitosa política de prevención en conjunto con la Asociación Chilena de Seguridad.
Prof. Dr. Vito Sciaraffia.
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El trabajo ocupa alrededor de un tercio de las horas diarias de las personas y su realización es considerada por muchos como una fuente de salud y bienestar. Es que el trabajo permite, entre otras cosas, socializar, poner en juego las capacidades individuales y mejorar la calidad de vida de quienes lo ejercen y sus familias. Sin embargo, la actividad laboral puede ser también una fuente de riesgos inmediatos o futuros. Los accidentes del trabajo constituyen un ejemplo de ello: sólo en nuestro país, cada año unas 200 mil personas se ven afectadas por este tipo de siniestros.
Las causas de esto, así como de las enfermedades profesionales, son diversas. Pero hay coincidencia en que uno de los pilares fundamentales en su reducción es la prevención. Y así lo saben en la Universidad de Chile.
Desde hace algunos años la Oficina de Prevención de Riesgos, a cargo del Prof. Dr. Vito Sciaraffia, Director del Instituto de Administración de Salud de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, junto a la Asociación Chilena de Seguridad -organismo administrador-, han desarrollado una exitosa política de prevención mediante la que se ha logrado disminuir en forma sustancial la tasa de siniestralidad efectiva y, en consecuencia, los días laborales perdidos.
En un período de cuatro años esta tasa -que incluye los días perdidos por accidentes y las enfermedades profesionales- se redujo de 45 puntos en el año 1998 a 31 puntos proyectado para el 2002, lo que representa una disminución del 31%.
Con relación a los días perdidos por licencias relacionadas con el trabajo, en el año 1998 estos llegaron a 4 mil 218, mientras que para este año se proyecta un total de 3 mil 117, es decir, un 26% menos que hace 4 años.
Respecto a los accidentes, durante 2000 se produjeron un total de 286; en 2001, 215; y para este año se proyectan 244, aumento que se explica por el incremento de la masa laboral. Según información de la Oficina de Prevención de Riesgos, los accidentes más comunes que afectan a los funcionarios de la Universidad de Chile son las caídas a igual y distinto nivel con un 45% del total; sobreesfuerzos con un 21.4% y golpeado por y contra objetos materiales con un 19%.
La Ley Nº 16.744, sobre accidentes del trabajo y enfermedades profesionales es la que protege a los trabajadores de accidentes ocurridos durante la actividad laboral y los traslados, y de los males producidos directamente por el ejercicio de la actividad remunerada.
El financiamiento de este “seguro” contra accidentes corresponde al empleador, quien debe pagar una cotización directa al organismo administrador del seguro -en este caso la Asociación Chilena de Seguridad-, según sea la tasa de siniestralidad registrada por la empresa. Si esta excede ciertos parámetros, se exige una cotización adicional.
Cultura preventiva

Para el Rector de la Universidad, Prof. Luis Riveros, el logro alcanzado es fruto del trabajo conjunto de funcionarios y académicos del plantel con la Oficina de Prevención de Riesgos y la Asociación Chilena de Seguridad.
En efecto, entre las variables que hicieron posible estos resultados está una fuerte política y campaña preventiva que ha involucrado a los distintos estamentos universitarios, en pos de la creación de una efectiva cultura preventiva.
A la fecha esto se traduce en el funcionamiento de diez comités paritarios de higiene y seguridad, que involucran a unas 120 personas, funcionarios y académicos, preocupados por este tema.
También ha contribuido la implementación de medidas de carácter administrativo, como el seguimiento del tratamiento del accidentado o enfermo hasta el alta del paciente; la propuesta de gestión descentralizada en prevención de riesgos (por facultad o instituto); y el uso correcto del seguro.
La concreción de los programas de actividades anuales propuestos por la ACHS y supervisados por la Oficina de Prevención de Riesgos también ha sido de vital relevancia. Estas iniciativas comprenden básicamente la detección de riesgos e implementación de medidas de orden físico y el apoyo a la gestión realizada por los comités paritarios en relación con la campaña preventiva que han impulsado.
Según el Prof. Dr. Sciaraffia los resultados que presenta la Universidad se traducen en la exención del pago de cotización adicional por parte del plantel para un período de dos años de acuerdo a la normativa establecida en el Decreto Supremo N° 67. “Si hubiésemos mantenido las altas tasas de siniestralidad del pasado, la Universidad habría tenido que desembolsar una cantidad considerable de recursos extras por concepto de cotizaciones adicionales”, puntualizó.
Entre algunas de las acciones realizadas en los últimos dos años se cuentan las auditorías de ascensores, eléctricas, de servicios de alimentación y a generadores de vapor, además de la realización de diversos informes sobre prevención y control de incendios; investigación de accidentes, reconocimiento y evaluación de riesgos, y estudios de puestos de trabajo.
La capacitación en prevención tampoco estuvo ausente. En estos años se dictaron -entre otros- cursos sobre prevención y control de incendios, primeros auxilios y manejo seguro de plaguicidas. También se realizaron seminarios, lo que en total arroja una cifra de más de 2 mil 800 funcionarios capacitados.