De acuerdo a la investigación liderada por los Profesores Doctores Juan Carlos Aguillón y Miguel Cuchacovich, del Programa Disciplinario de Inmunología del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina y de la Sección de Reumatología del Hospital Clínico José Joaquín Aguirre, una mutación que afecta al Factor de Necrosis Tumoral (TNF) se asociaría con la artritis, ya que un gran porcentaje de las personas enfermas lo presentan.
Prof. Dr. Juan Carlos Aguillón.
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La inflamación de las articulaciones, el dolor y la consecuente pérdida progresiva de la movilidad de las extremidades, son síntomas que caracterizan a la artritis reumatoide, una enfermedad crónica que aflige en mayor proporción a las mujeres y se manifiesta en alrededor del 1% de la población mundial. En nuestro país es una enfermedad que proyecta un franco crecimiento, estimándose actualmente una prevalencia del alrededor de l.8%.
Esta patología se identifica como un trastorno autoinmune en el que el sistema inmunológico, encargado de las defensas de nuestro organismo, promueve la destrucción progresiva de los cartílagos que protegen las articulaciones óseas.
En estos procesos se ha descrito que la participación del TNF es gravitante. El TNF es una proteína fundamental de los mecanismos normales del sistema inmune, pero cuya producción exagerada genera daños al activar a otras células que finalmente llevan a la destrucción del cartílago y el hueso.
En ese sentido, se ha planteado que el aumento de la expresión de TNF, con el consiguiente desarrollo de enfermedades inflamatorias como la artritis, podría explicarse por la presencia de mutación (polimorfismos mononucleótidos) en su gen. Uno de los que se han descrito es el que afecta a la posición -308 (menos 308) de su región promotora, justamente encargado de regular la transcripción de la molécula.
El estudio de la presencia de la mutación del gen -308 de TNF consideró a un total de 92 pacientes cuya artritis reumatoide había sido diagnosticada, además del grupo control de personas sanas.
En primer lugar, los análisis demostraron que la distribución, en la población normal, para la composición genética de TNF era distinta entre la población europea y la chilena.
Cabe indicar que la mutación en la posición -308 da un genotipo normal que se define como G/G, mientras que el mutado puede ser G/A y A/A.

Según el análisis, en la población representativa sana de nuestro país el 89% tenía el genotipo normal y el 11% la variante mutada.
A diferencia, alrededor del 77% de los enfermos con artritis tenía el genotipo normal, mientras que la variante mutada se evidenció en el 23% de los pacientes, es decir, más del doble que en la población control.
“Nuestra conclusión es que en la población chilena la artritis reumatoide se asociaría con este polimorfismo”, indicó el Prof. Dr. Aguillón, quien aclaró en todo caso que no existe un consenso mundial respecto a que esta variante constituya un factor de riesgo para el desarrollo de la enfermedad.
Agregó, que los resultados obtenidos en esta investigación respecto a la población nacional -los que se publicarán próximamente en la connotada revista inglesa Rheumatology- son concordantes con lo descrito en personas de origen Caucásico, aunque no así en la población oriental, donde los estudios no revelaron diferencias significativas sobre este gen entre población sana y enferma.
“Todos estos estudios contribuyen a generar un cúmulo de conocimientos, de modo que permitan a las sociedades especializadas internacionales evaluar el conjunto de las investigaciones, pudiendo llegar a establecer e identificar nuevos factores de riesgo. Frente a lo anterior, para un factor de riesgo definido, se puede focalizar más la atención en aquel subgrupo de pacientes que lo presenten y apuntar, de este modo, a terapias más agresivas o a acciones a nivel preventivo”.
El Prof. Dr. Aguillón explicó que al relacionar el análisis genotípico con los niveles séricos de TNF, entre los pacientes y controles, no se detectó diferencias significativas. Lo mismo ocurrió, cuando se determinó los niveles de TNF en donantes de sangre proveniente de pacientes e individuos sanos, cultivada y estimulada con endotoxina bacteriana, un potente estimulador de la producción de esta citoquina.
El Prof. Dr. Aguillón adelantó además, que ya conociendo que el gen mutado está en mayor proporción en la población con artritis reumatoide, esperan realizar un estudio orientado a determinar cuál es la relación entre la presencia del genotipo y la severidad o progresión del daño que pudieran tener en los pacientes con dicha variante.
Considerando que el TNF se ha asociado con distintas enfermedades inflamatorias, en el Programa Disciplinario de Inmunología también se trabajó la relación entre periodontitis agresiva y la mutación señalada, encontrándose que la variante se distribuía en forma similar entre pacientes e individuos controles.
Actualmente la terapia de última generación para la artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunes, se basa en el bloqueo de la actividad biológica del TNF, ya sea a través del uso de anticuerpos quiméricos, humanizados o humanos anti-TNF, o bien, con sus receptores solubles. En ese sentido, en el Programa de Inmunología, el Prof. Dr. Aguillón junto a otros investigadores, esperan desarrollar un proyecto orientado a la implementación de esta sofisticada tecnología en Chile. “El objetivo es sentar las bases para generar moléculas humanizadas o humanas que permitan no sólo hacer un anticuerpo anti-TNF, sino contra cualquier blanco cuya actividad biológica pueda ser neutralizada, entregando de este modo herramientas inmunobiotecnológicas que serán parte sustantiva del arsenal terapéutico de la medicina del siglo XXI”.