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En facultad de ciencias sociales
Crean área de conservación para patrimonios arqueológicos y antropológicos

Las nuevas instalaciones del Departamento de Antropología incluyen dos laboratorios y salas especialmente habilitadas para almacenar y clasificar miles de piezas de colecciones patrimoniales. Según sus gestores, el proyecto permitirá potenciar la investigación y ofrecerá un espacio óptimo para la docencia.

Profesores Donald Jackson y Eugenio Aspillaga.
Almacenados en cajas, en bodegas o piezas inadecuadas para su conservación, fue la triste realidad en que permanecieron por años muchas colecciones y bienes patrimoniales que fueron el fruto de investigaciones de arqueólogos y antropólogos de la Universidad de Chile. La ausencia de recursos y los hechos históricos que determinaron sucesivos traslados de dependencias de este departamento académico, generó este panorama que afortunadamente comienza a revertirse.

Esto porque gracias al aporte de la Fundación Andes y la Universidad de Chile, pronto estará en marcha en la Facultad de Ciencias Sociales un área de conservación para los bienes patrimoniales, con espacios adecuados para la investigación y la docencia. Se trata de la instalación de dos laboratorios para arqueología y antropología física, con sus respectivas salas de almacenaje de colecciones.

Detrás de esta importante iniciativa están la Directora del Departamento de Antropología, Prof. Antonia Benavente, el antropólogo físico y Director Académico de la Facultad, Prof. Eugenio Aspillaga, y el Jefe del Laboratorio de Arqueología, Prof. Donald Jackson, quienes preocupados por la mantención de los materiales históricos presentaron el proyecto para la creación de las nuevas dependencias. Ello, con la orientación y asesoría técnica de Roxana Seguel y Lupe Rubilar del Centro Nacional de Conservación y Restauración de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museo (Dibam).

Según explican los académicos, si bien las colecciones constituyen un bien insustituible para la formación de futuros arqueólogos y antropólogos, la permanencia de este patrimonio en sitios de almacenaje muy poco apropiados, impedía o dificultaba utilizarlos eficientemente.

De hecho, en una catalogación previa del material -que transitoriamente permanece en containers a la espera de la entrega de los laboratorios- los docentes se encontraron con algunas sorpresas en relación a recursos que desconocían que estaban en custodia de la Universidad.

En este sentido relatan que se hallaron materiales únicos que excavó la misión francesa en los años 60 en Tierra del Fuego y otras colecciones de las que había referencia en la literatura y en cuya investigación había participado la Casa de Bello.

Las colecciones con que dispone la Universidad de Chile y que serán albergadas por las nuevas dependencias, comprenden desde los primeros pobladores desde hace 8 mil o 9 mil años hasta colecciones de tiempos históricos correspondientes a grupos de cazadores recolectores y grupos alfareros.

El Prof. Jackson precisa que son miles de piezas bioantropológicas, que incluyen desde huesos hasta momias, así como también colecciones de alfarería, instrumentos líticos y otros materiales provenientes de contextos arqueológicos diversos.


Potenciamiento de la investigación

Para el Prof. Aspillaga, la creación de un área adecuada para el almacenaje y tratamiento de estos bienes permitirá potenciar la capacidad de investigación del Departamento de Antropología. Ello debido a que las condiciones para realizar los estudios serán más óptimas al contar con recursos en mejor conservación, con espacios bien habilitados para la docencia y un acceso más expedito a colecciones que estarán debidamente inventariadas y documentadas.

“Hasta ahora había materiales que estaban inaccesibles para la investigación y en riesgo de deterioro o destrucción. Eso era una mala inversión, porque parte de los recursos que llegan por la vía académica se relacionan con el trabajo de investigación y eso se complica cuando no hay acceso a los materiales”, precisa el Prof. Aspillaga.

Por lo mismo, agrega que en el marco del proyecto se entregó equipamiento computacional por parte de la Rectoría a modo de contraparte institucional, para almacenar las bases de datos de las colecciones, además de recursos para financiar el inicio del proceso de catalogación del material.

“Esta primera etapa de instalación de infraestructura es un salto descomunal, ya que abrirá nuevas puertas para realizar otros proyectos a futuro”, sostiene.

Según los profesores, la colección patrimonial con que cuenta la Universidad será ingresada posteriormente a la base de datos que manejan prácticamente todos los museos de Chile. Así, investigadores de otras universidades nacionales o del exterior podrán conocer los recursos que hay en esta Casa de Estudios para eventualmente consultarlos.

“Las cosas van a estar como en una biblioteca”, señalan, y no como hasta ahora donde se podía ver sólo lo que estaba siendo analizado en su momento y no los volúmenes completos de bienes.

“Nosotros consideramos que la Universidad es un organismo público y que los hallazgos que almacenamos son bienes patrimoniales del país. Por eso, con este proyecto la Universidad no sólo está formando mejores profesionales, sino que también está prestando un servicio al país al manejar adecuadamente las colecciones, generar conocimientos en torno a ella y permitir la difusión de este”, indican.

Cabe señalar por último que en el marco del proyecto para la creación del área de conservación -que tuvo un costo de 27 millones y que estará completamente operativa hacia fin de año- se estableció el compromiso de formar arqueólogos y antropólogos físicos con conocimientos en el ámbito de la conservación de bienes históricos. En ese sentido, ya se implementó un primer curso de este tipo para alumnos de pregrado.










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