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Según el Prof. Eugenio Chahúan
“Caricaturizar el Islam es algo peligroso”

Una lectura más profunda del mundo árabe y sus actuales reivindicaciones, es a juicio del Prof. Chahúan, del Centro de Estudios Árabes de la Universidad de Chile, una necesidad más que urgente.

Prof. Eugenio Chahúan.
No es poco frecuente, desde la mirada occidental, que el integrismo y la violencia tiendan a asociarse como conductas inherentes al Islam. El carácter amplio, diverso y complejo del mundo islámico muchas veces se ve reducido a estas expresiones, más aún a partir del atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre del año pasado y las asignadas responsabilidades del caso.

A juicio del académico del Centro de Estudios Árabes de la Universidad de Chile, Prof. Eugenio Chahúan el Islam se ha caricaturizado. No desconoce la emergencia de grupos radicalizados, pero considera necesarias las miradas más amplias en torno al fenómeno. Una aproximación hacia una lectura mucho más profunda del mundo árabe, del Islam y el surgimiento de sectores radicales en la zona del Medio Oriente, es un desafío -sostiene-, sobre todo ante la problemática actual que para algunos se representa como una tensa fricción entre dos mundos.

El radicalismo no es consustancial al Islam -indica el experto-, si no que está asociado más bien a coyunturas políticas, económicas y sociales por las que atraviesan algunas sociedades musulmanas. El Islam es una lectura, una reinterpretación del Corán, el texto sagrado, al igual como para el cristianismo lo es lectura de la Biblia. Pueden existir, entonces, diversas interpretaciones que se ven influidas por los contextos culturales y geopolíticos coyunturales.

El Centro de Estudios Árabes y el Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Chile, junto al Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago y el Servicio de Cooperación y Acción Cultural de la Embajada de Francia, realizaron recientemente la V Jornadas de Cultura Árabe, donde expertos nacionales y extranjeros se concentraron para formular nuevos aportes al debate sobre el Islam en el mundo contemporáneo.

Para el experto del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia, François Burgat, en el actual escenario que viven algunos países de oriente, donde han surgido grupos minoritarios radicalizados, lo importante es terminar con las condiciones que gatillan tales respuestas violentas, cuestión con lo que coincide el Prof. Chahúan, quien nos habló de su visión de la situación en la zona.

Su juicio es claro. Según él, ha habido una caricaturización del Islam. “La tendencia general es hacer una reducción de la realidad, estereotipar, construir una visión sesgada sobre el Islam en que se plantea que el radicalismo o terrorismo son como sus sinónimos. Esto se relaciona con la visión eurocentrista de mirar la historia. El Islam reúne a millones de personas, hay varias escuelas y también hay especificidades coyunturales que tienden a obviarse”.

-Usted apela a hacer una mirada más amplia... ¿qué mirada es esa?
-Es que hay gran desconocimiento. La caricaturización en torno al islamismo es peligrosa, porque la reducción lo único que hace es plantearse como una salida o futuro único posible una confrontación. Creo que es muy importante confrontarse, pero en el sentido de sentarse uno frente al otro. El tema del diálogo es fundamental. Es peligroso todo este discurso apocalíptico en esta supuesta lucha entre el bien y el mal, entre occidente y oriente. Esto puede actuar como una profecía autocumplida en que los que se ven considerados como “el enemigo” se reidentifican como tales.
-¿Entonces cómo interpreta la radicalización de ciertos grupos?
-Nadie puede desconocer que hay una radicalización de sectores minoritarios. Pero esta radicalización tiene una vinculación más directa con circunstancias políticas, económicas y sociales por las que atraviesan esas sociedades, más que con el Islam. Lo que sí hay es una utilización del lenguaje religioso como forma contestataria, como una especie de discurso refugio para enfrentar la situación de crisis que atraviesa este mundo y que está vinculado con los procesos de colonización desde occidente y con situaciones coyunturales de los gobiernos de algunos países. Hay situaciones de vida extremas, de falta de oportunidades, de violaciones a derechos humanos y de falta de apertura de espacios democráticos.
-Ya ha transcurrido un año desde el ataque a las Torres Gemelas...
-Mire... del ataque, cada día me atrevo menos a opinar porque para mi no hay claridad. Hace mucho que los norteamericanos venían anunciando un suceso como ese. Hoy el “enemigo” es el Islam, pero mañana puede ser otro. Estados Unidos necesitaba un enemigo.
-Pero en adelante, ¿cómo visualiza la situación?
-Se ve difícil porque las situaciones que han provocado respuestas violentas se han incrementado. La visión negativa y sesgada hacia el Islam y las posibilidades de agresión militar indican que las circunstancias que han creado esta reacción han recrudecido. Por tanto, lo esperable, lamentablemente, es que las respuestas violentas aumenten. No es esperable una reducción del radicalismo. Las circunstancias que han propiciado esto se presentan con mucho más fuerza.
-¿A qué circunstancias se refiere?
-Me refiero a la acción política concreta de Estados Unidos en el área, la política frente al problema palestino, la amenaza de un ataque a Irak. Estos discursos lo que hacen es acrecentar el problema. El punto es que hay un doble estándar, porque el que lucha contra el terrorismo sostiene regímenes que aplican el terror en forma cotidiana. La respuesta violencia es hacia la violencia institucionalizada de los regímenes. El problema es que occidente, en particular EE.UU., apoya a esos regímenes, entonces aparece la lectura del pueblo de que esos gobiernos son los sostenedores de las fuerzas represivas y de la ocupación en sus países.
“En Palestina, por ejemplo, el problema no es el Islam, es la ocupación. ¿Y cómo se opone la población civil a una ocupación por parte de un ejército si no es con mecanismos que a nosotros nos suenan muy fuertes?
-En ese clima que describe, ¿qué salidas ve al conflicto en la zona?
-En primer lugar debe surgir el respeto de la identidad de esos pueblos, favorecer la apertura hacia regímenes democráticos y dejar de proteger a gobiernos dictatoriales en la zona. Todo esto también se podría terminar con una política de cooperación internacional real y no con afanes de dominio o hegemonía.










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