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Iniciativa pertenece al departamento de ciencias históricas
Reconstruyen historia e impacto social de los Butanmapu Mapuche

Proyecto de investigación centra sus ojos en las estructuras territoriales, conocidos como Butanmapu, que dividían a la Araucanía entre el siglo XVII y XIX. Sobre la gestación de los mismos y su relevancia en la sociedad nativa se preocupa el Director del Departamento de Ciencias Históricas, Prof. Osvaldo Silva.

Prof. Osvaldo Silva.
En 1612 fue el padre Luis de Valdivia quien según los registros históricos se refiere por primera vez a los Butanmapu mapuches. Con ello, el religioso hacía alusión a divisiones territoriales de carácter militar que dividían la Araucanía en especies de “distritos” hasta mediados del siglo XIX.

Son precisamente estas alianzas territoriales las que en la actualidad están siendo motivo de un acucioso estudio histórico por parte de académicos del Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Chile, quienes intentan reconstruir el origen y desarrollo de los Butanmapu y, en especial, ahondar en el impacto que su institucionalización generó al interior de la vida de los mapuches.

“La historia indígena siempre se ha reconstruido desde la perspectiva de los españoles y a nosotros nos interesa saber qué generaron estas alianzas territoriales al interior de la sociedad nativa en lo que se refiere a la estructura social, política y económica”, explica el Director del Departamento de Ciencias Históricas de la Facultad de Humanidades Prof. Osvaldo Silva, quien encabeza esta investigación.

Los Butanmapu o Tierra Grande -piensa este académico- pudieron corresponder en su inicio a una errada percepción que suponía la existencia de un “pueblo” dividido en provincias y distritos que coincidían con las franjas geográficas de la costa, los llanos y la precordillera. Cada uno de estos se llamó Butanmapu -más tarde se agregaría otro-, el de la cordillera. Sin embargo, se cree que dichas alianzas pudieron haber tenido un sentido real y concreto para los mapuches como organizaciones socio-políticas sólo a partir de mediados del siglo XVII, señala el académico. En esa línea, dice tener casi claro que los mapas confeccionadas por los españoles señalando la ubicación y delimitación de los Butanmapu no corresponden a una realidad concreta.

Ello porque según explica, los españoles tenían un concepto de frontera diferente a la mapuche y es esta visión la que estaría reflejada en los mapas. “El europeo traza líneas, trata de buscar fronteras naturales y aquí las traza de norte a sur, mientras que las comunicaciones naturales eran más fáciles de oriente a poniente, como parece indicarlo la distribución de los territorios de los linajes nativos”, sostiene.

Para el Prof. Silva, la institucionalización de los Butanmapu como entidades socio-políticas y guerreras fue uno de los cambios importantes en la estructura de la sociedad mapuche ya que contribuyó al surgimiento de jefes importantes en cada uno de ellos, los cuales hacían de representantes en los parlamentos hispano-indígenas. A su juicio esto además posibilitó la constitución de alianzas más permanentes en la sociedad nativa, la aparición de nuevos lonkos o “dirigentes civiles”, cuyo poder ya no estaba asentado sólo en su prestigio al interior de su linaje y de jefes guerreros que lograban aunar una gran cantidad de “lanzas” o soldados provenientes de variadas parentelas territoriales, situación impensable durante las primeras décadas de la Conquista, salvo en ciertas coyunturas muy especiales como fue el caso de Lautaro.

Esta investigación, liderada también por el Prof. Eduardo Téllez, es financiada por Fondecyt y concluirá en marzo del próximo año. Aquí el Prof. Silva cuenta pasajes de la historia de los Butanmapu, del contexto en que aparecieron y del impacto social que tuvieron.

-¿Qué evolución tienen las alianzas territoriales en la Araucanía?
-En el siglo XVI tenemos una sociedad mapuche segmentada, es decir, no hay una autoridad central, los linajes o grupos de parentesco son dueños de un territorio y tienen su propio jefe. Además existen intensas rivalidades entre ellos, especialmente por la ausencia de esta autoridad central que pudiera ejercer justicia. A partir de la invasión de los incas, los linajes menos poderosos o más pequeños demográficamente comienzan a formar alianzas con linajes de mayor poder con el objetivo de defender su territorio.
-¿Así nacen los Butanmapu?
-Lo que sucede es que en el siglo XVII quedó constituida una frontera en el río Bío Bío y entonces vino la estrategia de los parlamentos utilizada por los españoles, lo que obligó a los mapuches a reorganizar sus relaciones con ellos. Lo importante acá es que los españoles necesitaban tener un interlocutor que actuara como jefe, para asegurarse que los acuerdos fuesen cumplidos por todos. Así aparecen los lonkos que hablan en nombre de muchos otros linajes cuyos jefes están también presentes en dichas reuniones y toman la palabra para hacer presente los agravios recibidos tanto por los españoles como por sus propios congéneres.
-En la vida de los mapuches ¿qué cambios pudieron generar estos grupos territoriales?
-Se crearon alianzas de tipo más permanente, no sólo para tiempos de guerra. Esto pese a que curiosamente dentro de un Butanmapu no todos eran aliados... Las luchas entre ellos fueron menos frecuentes y creo que se dio una mayor sociabilización al crearse mecanismos para resolver en forma pacífica sus conflictos internos.
Con los Butanmapu hay una organización mayor y con más contacto entre ellos. También que aparecen elementos nuevos como son los cautivos españoles. La posesión de ellos daba prestigio, estos eran paseados por el territorio y podían ser intercambiados con los mapuches en manos hispanas. Esto se suma otro suceso nuevo como es que las cautivas españolas se reproducen y nacen los denominados “mestizos al revés”, es decir, hijos de padre indígena y madre española. Al mismo tiempo las autoridades coloniales designan funcionarios conocidos como Comisarios de Naciones y Capitanes de amigos. Reconocen, por otro lado, a Caciques Gobernadores, a veces nombrados por ellos mismos, a partir del siglo XVIII. En general surge un nuevo tipo de relaciones en la frontera guerrera que, desde la perspectiva hispano criolla ha sido analizada por el prof. Sergio Villalobos.
-¿Qué rol tienen los Butanmapu en la resistencia mapuche?
-Aparentemente a través de ellos era más fácil para los mapuches limar sus ancestrales enconos; sus mensajeros atravesar con mayor seguridad por territorios ajenos a su linaje y disponer rápidamente de guerreros para enfrentarse con los españoles o solicitarles auxilio en hombres y armas a fin de vengar las ofensas de otros grupos nativos.
-¿Contribuyó a una mejor defensa?
-Creo que sí, pero lo más importante es que contribuyó a que surgieran jefes importantes dentro de cada Butanmapu, los que eran reconocidos como tales por personas con las que no tenían ningún vínculo de parentesco.
Es la oportunidad donde surgen líderes aceptados fuera de su grupo. Hay que recordar que siempre hubo líderes. Especialmente en el plano civil estaba el lonko que era la cabeza, el más anciano del linaje, pero que tenía una autoridad muy difusa. Con los Butanmapu, hacia el siglo XVIII, parece que hay capacidad de ejercer grados mayores de autoridad y que los que lo hacen son reconocidos por otros linajes. Así los Butanmapu generan una mayor integración social.










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