Proyectos estudiantiles 2019-2020
58 Capítulo 3 | De experiencias, luchas y convicciones Sin embargo, el escenario se complicó con la llegada de la pandemia, razón por la que el proyecto decidió postergar sus acciones para el 2021. “Se nos fue todo por la borda. No queríamos hacerlo online porque sentíamos que, pedagógicamente, para aprender esta disciplina se requiere sentirla, vivirla, además de tener la capacidad de dar una asistencia inmediata en caso de alguna lesión durante el entrenamiento”. Catalina concluyó con una reflexión respecto a la importancia de contar con este tipo de espacios en la Universidad, donde valoró su propia experiencia como integrante de distintas organizaciones internas. El ciclo de proyectos Premio Azul y FDI 2019-2020 atravesó por un periodo cuyo ambiente político fue complejo. Si bien durante el estallido social hubo equipos que lograron expandir sus redes, involucrarse y reflexionar en torno a las demandas ciudadanas, también se interpeló el rol que debía cumplir la Universidad de Chile como institución pública ante las movilizaciones y violencia estatal que ocurría en las calles, afectando a miembros de su comunidad. De esta manera, se hizo imprescindible abrir instancias de diálogo para generar mecanismos de representación más democráticos y permeables. “Las dinámicas institucionales se tensionan y nos empujan a aprender otras maneras. En el caso de los proyectos, al ser espacios más acotados, hay una organicidad que permite acercar esas nuevas formas de participación, transformándose en una oportunidad para nosotras y nosotros”, expresó la directora de la DIRBDE, Pamela Díaz-Romero Monreal. En síntesis, es posible advertir que existe un ánimo de aportar y subsanar ciertas problemáticas sociales por parte de las iniciativas desde un trabajo territorial, comunitario, vinculante y transversal. Así, por ejemplo, encontramos equipos que trabajan temas de derecho a la vivienda y a la ciudad, medioambiente, educación, género, derechos de inmigrantes, población trans y disidencias sexuales, democratización de información, pasando incluso por salud mental, bienestar y calidad de vida desde ámbitos recreativos, deportivos, entre otros. La participación estudiantil está un poco floja, pero es realmente porque la sociedad nos dice que tenemos que sacar la carrera, enfocarnos en estudiar y nada más. Desde mi punto de vista no es solo eso y a mí también me gusta mucho socializar. Es sumamente importante este tipo de espacios, ya que hace que nosotras/o mismas/os podamos ver dónde fallamos o qué es lo que le falta a nuestro entorno . “ “
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