Proyectos estudiantiles 2019-2020
60 Capítulo 3 | De experiencias, luchas y convicciones Es por ello que se ampliaron los canales de consultas para intensificar el acompañamiento hacia los equipos. “Esto fue favorable, porque las y los estudiantes pudieron resolver sus inquietudes en el mismo momento en que estaban realizando la formulación del proyecto” , contó Tania Báez Cáceres, encargada del fondo concursable Premio Azul. A su vez, la postulación 2020 mantuvo las condiciones de adaptación y flexibilidad que se venían entregando desde el estallido. En ese sentido, la incertidumbre respecto a la presencialidad fue una de las razones por las que se planteó como requisito que las iniciativas consideraran un plan B y no descartaran la posibilidad de hacer actividades híbridas. Junto con ello, se instó a las Direcciones de Asuntos Estudiantiles (DAES) a facilitar el apoyo institucional desde las unidades académicas. En los focusgroup lasy losasistentes compartieronalgunasdesusexperiencias, motivaciones y las complejidades que debieron enfrentar durante la crisis social y sanitaria. Las reflexiones fueron dando cuenta de un sentimiento de empatía e identificación entre los proyectos, independiente del tema que trabajan o del campus al que pertenecen, pues muchos vivieron situaciones similares. El “Taller de nuevas tecnologías aplicadas a la creación artística” representado por el estudiante de Composición Musical, Patricio Céspedes, es una iniciativa interdisciplinaria en la que también participan personas de danza y de diseño teatral, que busca experimentar usando distintos medios como sensores e interfaces de audio y luces para generar obras. Un ramo que se incorporó durante la reformulación de su malla curricular motivó a Céspedes a levantar algo para involucrar la tecnología dentro de su disciplina, e innovar en la formación más tradicional o “clásica” de su carrera. “El semestre que asistí a esas clases se me abrió todo un mundo de posibilidades y fue inmediatamente como: ‘tengo que hacer algo con esto’” . Previo al confinamiento, las actividades contemplaban una modalidad presencial en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC), dado la importancia de la interacción sensorial con los dispositivos, pero los planes cambiaron. “Teníamos muchas ganas de juntarnos a trabajar, porque la idea es que los músicos puedan experimentar la danza, las bailarinas puedan experimentar la música, la compañera de diseño teatral nos pueda enseñar cómo es su disciplina, etc.” . Al igual que otras iniciativas, la pandemia coartó la posibilidad de hacer los talleres físicamente, obligando al equipo a pensar en nuevas estrategias. Patricio contó que la reformulación fue una de las cosas que más costó, aunque finalmente lograron trasladar parte de sus acciones al mundo digital. También opinó respecto a su experiencia con la participación y a las superaciones personales que implicó ser parte de esta experiencia. “Bueno, primero que nada, se entiende que las organizaciones que iban a trabajar con personas en un espacio (como un taller) o a realizar actividades físicas (como las artes circenses), obviamente iban a sufrir catastróficamente con la cuarentena. Así que todas las que conozco empezaron a trabajar de manera virtual.
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